sábado, 18 de diciembre de 2010

Romance de la fundación de San Sebastián de los Reyes, de Manuel López Azorín


Foto: Ayuntamiento. Paza de la Constitución

Un sueño hecho realidad, surgió luego la letra del Himno de esta localidad al que puso música Jesús Vioque. Este romance junto con el Himno lo publicó el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes en la Navidad del año 1999 en una tirada de veinte mil ejemplares para enviarlo a todos los vecinos, uno por cada familia, como felicitación navideña.



El Himno se estrenó el día 2 de mayo de 1998 en el Teatro Auditorio Municipal "Adolfo Marsillach" con la intervención de la Coral de San Sebastián de los Reyes, dirigida por Fernando Terán, que cantó el Himno y Jesús Vioque dirigiendo la orquesta. Durante el acto, la poeta Carmina Casala y yo leimos el romance de la fundación de San Sebastián de los Reyes que, como ya he dicho titulé: Un sueño hecho realidad.


El artículo al que me refiero debió de publicarse en 1999 o 2000 y es este titulado:
Sanse y la Cultura

San Sebastián de los Reyes fue el primer municipio de España en poner en marcha una Universidad Popular, bautizada en 1992 con un nombre de excepción: el del poeta José Hierro. Desde entonces son muchos los proyectos y los logros. La educación de adultos ha sido una de las grandes apuestas de la U.P. Varios miles de alumnos han pasado durante estos años por sus aulas. La U.P ha conseguido un enorme reconocimiento, incluso más allá de nuestro municipio, convirtiéndose en punto de referencia de otras muchas universidades populares del país.

En la actualidad, la Universidad Popular es el área que planifica la política cultural del Ayuntamiento. Desarrolla actuaciones en el ámbito de la educación de adultos, cursos y actividades para menores, las actividades que se desarrollan en el teatro-auditorio "Adolfo Marsillach", las exposiciones en las diversas salas municipales, el Centro de Estudios de la Poesía, la publicación de obras que edita a través de dos colecciones bibliográficas y discográficas y la convocatoria de prestigiosos premios de poesía y narrativa.

Merecen una especial atención las actividades que durante los últimos años ha venido desarrollando el nuevo teatro-auditorio "Adolfo Marsillach". Se trata de un espacio multifuncional donde se ofrecen gran cantidad de actividades musicales, teatrales, de danza y cine. En el propio teatro se encuentra instalada la Escuela Municipal de Música, semillero de jóvenes músicos que ha puesto en marcha una formación estable de opera infantil y una orquesta de cámara.

La extensión y el acceso a la cultura para todos ha sido uno de los grandes empeños del Ayuntamiento durante los últimos 20 años. Hoy los vecinos de San Sebastián de los Reyes cuentan con tres bibliotecas municipales, la más reciente de ellas fundada en el centro "Claudio Rodríguez" en 1995. Ofrecen diversas actividades de promoción de la lectura: exposiciones, talleres de lectura y escritura, visita de colegios... El número de bibliotecas públicas y puestos de lectura está muy por encima de la media de la Comunidad de Madrid.

Las salas de exposiciones han supuesto un relanzamiento de la actividad artística local. En este momento la sala del ayuntamiento y la sala Martín Chirino programan constantemente muestras y exposiciones de diverso contenido. Por otro lado, el Museo de Artes y Tradiciones Populares, ubicado en el edificio "Pablo Iglesias" de la Avenida de Baunatal recoge el pasado de San Sebastián de los Reyes y de sus gentes.



UN SUEÑO HECHO REALIAD:
(Romance de la fundación de un pueblo llamado San Sebastián de los Reyes.)

Al nordeste de Madrid
-ya el Medievo desgajado
por la guadaña del tiempo
del cielo al suelo mirando-
las tierras desde Alcobendas
al Torrejón de Velasco,
San Agustín, Fuente del Fresno,
Cobeña y sus aledaños...
son de un principal del reino
señor de montes y campos,
de arroyos, ríos, dehesas
y mesnadas a su cargo.

Dueño y señor de horizonte
perdidos tras de los álamos,
los majuelos, encinares,
madroños, espinos, pájaros,
y dueño sin serlo, dueño,
de hombres y ajenos ganados.

Todo era oscuro aquel tiempo
de servidumbres y cambios
y la tierra -rica y dulce
como la miel para el amo-
era nido de vencejos
en las almas y en los prados.

Así fue las Historia entonces
de nobles, reyes, vasallos:
reyes y nobles luchaban
por la conquista del mando
y la claroscura sombra
en el pensamiento llano
con el saber detenido
en la quietud de los claustros.

Los góticos alcanzaban
los cielos iluminados
y las sangrantes espadas
por el poder...cercenaron.

Por las aldeas andaban
a su menester vasallos
lejanos de los saberes
y de las luchas lejanos.

Eran siervos de la gleba
los hombres de los que hablo,
labriegos y ganaderos,
hombres honestos, honrados.

Servidores de un señor
noble, principal hidalgo,
que por orgulloso vieran
proceder como villano.

Se cuenta del caballero
-deudor de sedas y paños
y según dicen, también,
de corrupciones armado-
que ante el Consejo, furiosos,
el pago le reclamaron.

Más orgullo que nobleza
debió tener el hidalgo
y escrito está que, por culpa
del principal, requisaron,
vecinos a otros vecinos,
para el pago, su ganado.

Ante tales injusticias
y viendo su honor dañado
decidieron unos hombres
alejarse del hidalgo.

En El Ejido -no lejos-
junto a la ermita de un santo,
levantaron sus cabañas
con retamas y carrasco.

El sueño de fundar pueblo
en todos se fue sembrando
y floreció la esperanza
como germinan los campos.

Más... no queriendo aceptar
el principal de Velasco
ni sueños ni libertades
de aquellos, los sus vasallos,
azuzó el noble a vecinos
contra vecinos hermanos.

Pedro Rodríguez "el viejo"
-a quien todo requisaron-
junto con Martín García
y unos cuantos agraviados
hiciéronle frente al noble
con voluntad y con ánimo
mas, siendo como eran todos
hombres de paz, acordaron
pedirle ayuda a quien puede
darles el sueño soñado.

Una cédula real
hubo bien encomendado
proteger "los homes buenos"
bajo aquel real mandato.

(Derechos de realengo
sueño y libertad forjaron
en un tiempo de intereses
para mantener los rangos).

El principal caballero,
noble señor, muy airado,
ordenó ir a su mesnada
para quemar, a su paso,
pertenencias y cabañas
y los hombres apresando.

Cansados, desasistidos
y con los sueños quebrados
sabiendo que el mismo rey
-a Madrid encaminado-
iba a pasar por el puente
de Viveros, le esperaron.

Le hablaron del Caballero
de su poder, sus agravios,
de sus cabañas quemadas,
de los hombres apresados...

Del realengo derecho
a la protección dictado
para los hombres de bien
del Monarca Soberano....

Le hablaron de sus pesares
y del sueño tan soñado
de fundar un nuevo pueblo
protegidos de su mano
y en el puente de Viveros
el mismo rey Don Fernando
"por ser cosa buena e justa",
permiso dio de fundarlo.

Ordenando el rey al noble
libertades de inmediato,
y a la villa de Madrid
y a su Concejo el cuidado,
partió dejando el aviso
de jamás importunarlos.

Ya se marchan los vencejos
del corazón y del árbol
y cantan los ruiseñores
en el alma y por los prados.

Huyen los tiempos de sombra,
otros llegan alumbrando.
Renacen mirando al hombre
y se abren todos los claustros.

Gramática castellana
lleva Nebrija en las manos
y por Granada va el agua
de las acequias llorando.

Tras de la mar, otro mundo
y tras él un nuevo canto
donde se mira Castilla
con los ojos entornados.

Bajo Madrid protegidos
y por el Rey Don Fernando
Pedro Rodríguez "el viejo"
y todos los que soñaron
edificaron de nuevo
-junto a la ermita del santo-
sus cabañas de esperanza,
de remas y carrasco.

Sucedió en mil cuatrocientos
y noventa y dos, por mayo.

Un nuevo pueblo nacía
-por voluntad de unos cuantos
hombres de temple y de paz
que libertades soñaron-
y fue en el año siguiente
primer Concejo formado.

Diéronle por nombre al pueblo
San Sebastián -el de Santo-
y añadieron: de los Reyes,
por Isabel y Fernando.

Así fue como nació
hace quinientos seis años.

Manuel López Azorín
2 de mayo de 1998

martes, 7 de diciembre de 2010

Manuel López Azorín en Poetas Para el Siglo XXI. Editado por Fernando Sabido Sánchez


Fernando Sabido Sánchez(Peñarroya-Pueblonuevo. 28 de agosto de 1950) es pintor y poeta. Reside en Madrid desde los 17 años.

En poesía, la Editorial Incipit de Madrid publicó en 2007 el poemario El paso del tiempo y en 2008 ha concluído el poemario Deja que la muerte concluya su trabajo.Las diosas esconden su sexo detrás de la luna y Vivencias, ficciones y algún matiz utópico, son otros poemarios suyos de 2009.
En pintura, ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas

Él es el creador de Poetas para el siglo XXI donde lleva editados más de 2300 poetas de todo el mundo.
La dirección de este portal es: http://poetassigloveintiuno.blogspot.com



POETAS PARA EL SIGLO XXI - -Editor: Fernando Sabido Sánchez

* POEMAS Y BIOGRAFÍA DE LOS POETAS
MÁS DE DOS MIL TRESCIENTOS POETAS DE LOS CINCO CONTINENTES
MÁS DE 2.300 POETAS DE TODO EL MUNDO EN CASTELLANO, BIO-BIBLIOGRAFÍAS Y SELECCIÓN DE POEMAS.
156 PAÍSES REPRESENTADOS EN LA ANTOLOGÍA

domingo 7 de noviembre de 2010


1761.- MANUEL LÓPEZ AZORÍN

Manuel López Azorín nació en Moratalla (Murcia), España en 1946. Se traslada a Madrid en 1954. En 1978 se matricula en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Reside desde 1982 en San Sebastián de los Reyes donde fundó el Colectivo Helicón de Poesía, dirigió y presentó Tertulias de Autor a través de CNTV, puso en marcha y dirigió el C.E.P en la Universidad Popular "José Hierro" de esta localidad, creó la revista "Poesía en la diana" y ha escrito guiones de cortometrajes sobre Claudio Rodríguez, José Hierro, Rafael Morales y Rafael Montesinos.
Ha colaborado en revistas de ámbito nacional e internacional.
Ha publicado los siguentes poemarios: Marasmo(1986). Vértigo , Premio Zenobia 1993. Amar es mi ejercicio, Accésit del Premio Joaquín Benito de Lucas 1997, Versos para despues de una película (1998). Libro del desconcierto, Premio de Poesía Rafael Morales 2000. Azul de los afectos (2001) Cronica de Babel, Premio Almedina 2002. De la vida y otros ríos(2003) y La ceniza y la espuma, Madrid 2008. Otros Premios: Ciudad de Alcobendas a la Difusión Cultural, 1999. Nacional de Poesía "Viriato" 1999 por el "Río de los ojos". "Ramón Rubial" 2000 y Albaricoque de oro por "Hay una luz. Moratalla, 2007.


WEB DEL AUTOR: http://sololaluzalumbra.blogspot.com
OTRA WEB DEL AUTOR:http://manuellopezazorin.blogspot.com



Poemas:


La casa del olvido

El hecho de escribir no es que me salve
de hacerle frente al mal, y de asumirlo
como entrada a la casa del olvido,
la casa de la cual nada se sabe.

El hecho de escribir, es que me vale
para poner al sol, mientras escribo,
la sombra en la que voy, como vencido,
envuelto en un temor que nadie sabe.

El hecho de escribir: sacar las dudas,
ahuyentar esta sombra que me envuelve,
dejar en el papel el miedo escrito.

Sé que el hecho de hacerlo no me cura,
pero alivia esta lucha que mantiene
mi vida con la casa del olvido.

Del libro De la vida y otros ríos




El miedo

Jamás el miedo tuvo casa propia.
Habita los rincones y socava los muros
para que pase el frío de la duda.
Penetra en los armarios, donde se guarda el sueño y la
( esperanza,
Junto al latido de todo lo querido y de las ilusiones.
No tiene casa propia. Se adueña de cualquiera,
si la percibe frágil, para debilitarla.
Puede erigirse en amo de las habitaciones y del tiempo,
de la decoración y de los actos.

Jamás permite el miedo que crezca, en la estructura, la
(confianza,
ni que la madreselva adorne la fachada con su aroma.
Desconcha la pintura con las vacilaciones,
aniquila la fuerza con dudosos adverbios…
y cierra las ventanas y las puertas
a certezas seguras, a posibles mañanas luminosos.
Deja, el miedo, la casa en la penumbra.
Con una arquitectura apenas sostenida, vacilante,
totalmente insegura, inhabitable… y sola.
Jamás el miedo tuvo casa propia.
Un molesto inquilino ha sido siempre.

De Libro del desconcierto




El valor relativo

No presumo certezas ni contengo verdades
absolutas y nunca me cuestiono el valor relativo
de los versos
ni la luz que desgranen
o la sombra que viertan las palabras
sobre quienes las lean.

Yo trato de encontrarme y de buscaros,
de abrazarme a la música
con su perfecto ritmo en las palabras,
en todos los sentidos.
No pretendo una estética concreta
ni solo contenido para escribir palabras y palabras.

Edificar la casa, darle luz a las salas,
sentido a los jardines, serenidad a todas las ideas,
sosiego a la emoción.
Las sensaciones…
ponerlas en su sitio.

Hallar conocimiento y desde él,
comunicar, si puedo, cuanto sé de lo vivido en mí,
(De ese tiempo que es mío y que me abraza
Como a todos vosotros.)
de lo que adviertan todos mis sentidos
sobre lo más hermoso, sobre lo más horrible,
para dármelo y dároslo.

De manera sencilla,
decir en lo que cuente mucho más
con las claves precisas del misterio y la magia
de lo que es poesía.

Abrir la caja mágica
para que vuelen las palabras, libres,
por todos los caminos,
por todos los senderos de la vida y el sueño.

(Es cosa de entomólogos,
me dice el cazador de las libélulas,
el que atrapa la vida por las alas de sílabas
en un preciso vuelo de emociones y músicas,
es cosa de poetas.)

No presumo certezas ni contengo verdades absolutas y sé bien que no importa
el valor relativo de mis versos
ni la luz que desgranen
o la sombra que viertan mis palabras.

Yo me escribo a mí mismo para escribir a todos
y ando perdido siempre entre las hojas
del claroscuro bosque en que habitamos,
acechando crisálidas,
tratando de buscaros, de encontrarme,
en este tiempo y esta historia nuestros.

(Y cómo darle caza al lepidóptero
si es cosa de entomólogos, poetas…)

Del libro Versos para después de una película





LA SIEMBRA

Presentí la llegada de todas las tormentas
y seguí en la tarea de trabajar los días
porque el hombre es más hombre si se afana en los sueños
de hacerse mientras cuida los campos que le siembras.

(Es más fácil, después, que florezcan cosechas,
recoger algún fruto que alimente el latido,
crecer en el camino hecho con pasos limpios.)

Vi al tornado tragarse, con sus negros anillos, la esperanza,
yo seguí en la tarea de aprender caminando,
de corregir errores,
de arreglar los destrozos...

(Todo sueño persiste cuando existe el propósito.)

Vi la astucia de los vientos metálicos
cercenar todo aquello que impedía su paso.

Yo persistí en mi sueño,
resistí como pude, caminando,
buscando dónde arar para sembrarme.

De esta tierra de siembra surge, fértil,
cosecha que reparto para todos.

Y me siembro de nuevo.

Del libro La ceniza y la espuma





En carne viva

A Rafael Arranz
A Francisco Salcedo
A Yolanda

ANDA el dolor del alma en carne viva
horadando tejidos y emociones
y anda la vida viva detenida
ahuyentando el dolor que, se propone,
ganarle la partida.

Anda la carne viva resistiendo
y en carne viva lucha y se mantiene
con la fuerza del alma, sin saberlo,
enfrentado a batallas que le hieren
para vencer el miedo.

Anda el alma perdida entre la carne
que viva y dolorida se conduele
y anda el sueño cerrando con alambres
-un punto de sutura que va y viene-
la herida de la carne.

Pero... ¿Y la herida y el dolor del alma,
quién le pondrá sutura a este desahucio?
Entre la carne viva el sueño vaga
y el alma dolorida, muy despacio,
le pone sueños para ver si sana.

Que anda la vida en carne viva...
y malherida el alma.

Del libro: Azul de los afectos



Poetas zahareños

Mis queridos y jóvenes poetas:
el poeta, poeta, nunca creyó en batallas,
ni en la lid ni en el sable
para obtener tiaras o tronos literarios,
tan ansiados por los ninguneadores,
porque nunca, jamás, actuó en bandería
ya que no es humanismo combatir
aliado junto al medro y la cucaña.

El poeta del que hablo es un poeta puro,
bardo sin ambiciones, tan sólo las del éxtasis,
buscador de palabras de belleza y justicia,
palabras repujadas o desnudas,
llenas de claridad y de misterio
porque todos sus verbos provienen de las aguas
que manan de Hipocrene,
agua, espuma de toda poesía
carente de exclusiones.

Así es este poeta: el zahareño que vuela libremente
en un vuelo de altura sin ambición mundana.
Verdadero poeta de poesía y vida.

¿Alguno de vosotros lo conoce?

Os puedo asegurar que sí que existe,
que yo conozco alguno que otro bardo
con el perfil descrito.
(Es una rara especie,
si no se la protege será extinta)







El afán de poder

Sabed que algunos
confunden el camino.

Por llegar a la cima se han perdido
entre los acomodos y el afán de poder,
entre los espejismos, del oasis que ven en su desierto,
y las degradaciones,
entre los consistorios y las editoriales,
entre los institutos y los despachos públicos...
para lograr el cetro y el laurel.

(Son arena de anhelos sin destino
por un viento que cambia los paisajes,
amurallando dunas de efímera belleza.)

Sabed que algunos
(¿Cuántos?)
confunden el camino y rompen, por sistema,
los ojos verdaderos de modos y de formas,
oscurecen las tardes sobre el agua que ansían
y se vuelven volcanes donde, solos, se queman
con las arenas-lava de su conciencia seca.

¿Confunden el camino?
Eligen el atajo de un fulgor instantáneo
y van entre las sombras camino de la tarde.

Entretanto los gallos – mientras cavan auroras –
(Luz de Miguel y luz de Federico.)
nos cantan anunciando las verdaderas luces.




Miles

Tened claro que existen
unos cuantos poetas genuinos
– algunos conocidos –
y otros muchos que anhelan que se les reconozca
como grandes poetas.

Se sienten importantes y, dentro de su círculo,

tratan de ser el gallo del corral,
cacarean, enseñan su plumaje
envanecidos, vanos, engolados,
impacientes y con cierta soberbia.

Lo cierto amigos míos
es que son unos cuantos y pululan,
alrededor del YO, disfrazados de auténticos.

Queridos jóvenes: id con cuidado.
Hay muchos impostores profanando
el sagrado lenguaje de la vida,
el lenguaje sagrado de los sueños.





¿Para qué?

Sobre la piedra viva,
sobre el papel escrito,
sobre el recuerdo trastocado
con el sólo propósito
de eternizar la huella del momento...

Es obsesión el éxito y pánico el fracaso
¡y no nos damos cuenta!
El éxito se encuentra en lo que hacemos,
si lo hacemos con ganas y con gozo,
y el fracaso es tan sólo circunstancia
y depende de qué opinión te crees
en relación con ella.
(Y de cómo lo vivas.)
Si la vida nos lleva hacia la muerte,
si la muerte nos lleva hacia el olvido
y el olvido se agranda con el tiempo
¿Desvirtuar lo ajeno
y engrandecer lo propio, para qué?

Pensad en lo que os digo.

Yo sé que casi todo ignoro,
pero no que los hombres
se afanan en ser únicos.
(Y eternos.)

Del libro: Sólo la luz alumbra



Publicado por FERNANDO SABIDO SÁNCHEZ en 16:05 Etiquetas: ESPAÑA, MANUEL LÓPEZ AZORÍN

lunes, 29 de noviembre de 2010

Entrevista de Gerardo Boneque a Manuel López Azorín





ELPAIS.com Edición impresa Madrid. ENTREVISTA
"Madrid es la musa encubierta de muchos poemas"
MANUEL LÓPEZ AZORÍN CENTRO DE ESTUDIOS DE POESÍA
GERARDO BONEQUE - San Sebastián de los Reyes - 09/01/1997

Es un murciano que se ha dejado adoptar por Madrid y lleva 20 años colgado del verso. Manuel López Azorín fundó hace siete años en San Sebastián de los Reyes (58.000 habitantes) el colectivo Helicón de Poesía y Relato, y desde hace una década organiza sus tertulias de autor, por las que han pasado los principales creadores líricos españoles. Ahora, a los 50 años, se ha embarcado en su proyecto más ambicioso, la dirección del primer centro de estudios de poesía que se pone en marcha en España. La iniciativa cuenta con el apoyo de casi un centenar de poetas y de la Universidad Popular y el Ayuntamiento de San Sebastián, e inicia hoy su andadura, aunque su bautismo de fuego será el próximo mes de abril, cuando organice sus primeras jornadas de estudios poéticos en honor de José Hierro, el lírico que da nombre a la institución.Pregunta. ¿Qué pretende ser este nuevo centro?

Respuesta. Un lugar donde se pueda consultar documentación sobre la poesía española. Mucho más que una biblioteca. Para empezar, contamos con 800 volúmenes, pero también con artículos y críticas publicados sobre cada obra y cada autor, y con material fonográfico y videográfico.

P. ¿Qué tiene que ver lo audiovisual con la poesía?

R. Hoy está de moda el multimedia. Esa es la apuesta para el futuro. Tenemos voces de poetas de las generaciones del 98 y del 27 que nos ha cedido José Hierro, y además grabaciones de los poetas actuales. De esa manera se llega mejor a los jóvenes.

P. ¿Es Madrid un buen sitio para la poesía?

R. A primera vista una gran ciudad no da tiempo para la lírica, pero hay mucha gente que se acerca a la poesía, aunque reconoce que no la entiende. Ahí es donde entramos nosotros.

P. Castilla y Andalucía son tierras que han inspirado poemas, ¿también lo es Madrid?

R. Madrid es la musa encubierta de mucha poesía que se hace ahora. En un poema urbano cualquier sitio se puede parecer a cualquier otro.

P. ¿Por dónde camina ahora la creación poética en Madrid?

R. Puede que haya llegado la hora del poema breve para llegar a los madrileños, pese a sus eternas prisas. Es la poesía que se puede leer en el metro.

P. ¿Y las administraciones?

R. El Ayuntamiento de San Sebastián es un caso especial. Aquí se apostó por la poesía. Generalmente las administraciones la consideran minoritaria y no la apoyan mucho.

Centro de Estudios de Poesía. Universidad Popular José Hierro, de San Sebastián de los Reyes. Avenida de Bau Natal, 18, 7º teléfono, 654 43 58; fax, 653 55 81. De lunes a viernes, de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 19.00 horas.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Reseña de Enrique Villagrasa sobre el libro De la vida y otros ríos de Manuel López Azorín




Reseña de Enrique Villagrasa sobre el libro De la vida y otros ríos
Esta reseña se publico en el nº 31-32 de la revista Cuadernos del Matemático en diciembre de 2003


Manuel López Azorín: De la vida y otros ríos.

La editorial de poesía Huerga y Fierro presenta los magistrales poemas del murciano Manuel López Azorín (Moratalla, 1946) bajo el título manriquiano De la vida y otros ríos. Citas de Manrique, Fray Luis, Góngora, San Juan de la Cruz, Lope, Bécquer y Cernuda dan buena cuenta del bagaje literario y cultural de este poeta, quien canta a la vida con gozo y esperanza y lo hace como los grandes con el soneto: “El hecho de escribir es que me vale, / para poner al sol, mientras escribo, / la sombra en la que voy, como vencido, / envuelto en un temor que nadie sabe” (Pág.81) ¡Ahí es nada, diríase!

Es un libro que nace por la necesidad de gritar (ver el poema que abre el libro: Reseña del sujeto poético) y en su discurrir se transforma en liberación del cantar y del cantor (Ver el epílogo: Poema y vida) Es la primera impresión que se lleva el lector de este poemario necesario y justo: “La fuerza que me das es lo más cierto / de este sueño de vida que camina / por tu boca en la mía con un beso” (Pág. 57)
El poeta Manuel López Azorín escribe su obra al margen de las corrientes literarias establecidas. Y este poeta, que es hombre sabio y buena persona, ha elegido asunto para su poemario: libro que nace por necesidad como un llanto emocionado de desesperanza. Y el poeta lo ha comprendido en toda su verdad y magnitud y se ha servid0 de él, como decía Juan Valera, y lo ha convertido en canto de emocionante esperanza. Es una maravilla este poemario manojo de sonetos.

En este su séptimo libroel gran poeta López Azorín plasma sus interiores con evocadoras palabras y versos y plasma también los poderes del ánimo para ofrecernos poesía vital, desde el prólogo al epílogo ( donde además de cantar su dolor y su vida realiza un canto de admiración al soneto), pasando por los poemas de las cinco partes (De la vida. De los ojos. Del amor. De la duda y La casa del olvido) en las que se divide el libro: cuarenta y siete poemas de bellísima factura, comparables a los sonetos de mi también admirado Gabriel Bocángel: “Canté el dolor, llorando la alegría / y tan dulce tal vez canté mi pena / que todos la juzgaban por ajena / pero bien sabe el alma que era mía”

Creo firmemente que en los versos de estos sonetos admirables y magistrales se encarna la voz en palabra y vive presa en la página, con lamento y alegría, pero volando a lo más alto en ese su vuelo que no cesa.

Confieso que soy amigo y lector de Manuel López Azorín y que esta reseña es una lectura apasionada de su libro, pero cierta, y nada demuestra más la valía de un poeta como el encontrar buenos versos por él escritos y De la vida y otros ríos no sólo contiene buenos versos, es un excelente poemario donde el lenguaje se hace pura magia verbal, puro hechizo, fuerza plasmadora: “No quiero ver la risa derrotada / ni la nada de nieve por los ojos / ni intuir en el gesto los despojos / de lo que fue y no es a mi mirada” (Pág. 31)

Y escribo convencido, tras leer este poemario, que la poesía puede cambiar los pensamientos de las personas, y si ésta no sirve para buscar la belleza y convertirnos en mejores personas no sirve para nada.

Del poeta Manuel López Azorín se puede decir que es un agitador cultural- poético asombroso y apasionado, y transcribir lo que dice su ficha de la carátula: desde 1982 reside en San Sebastián de los Reyes (Madrid) Funda el colectivo “Helicón” de poesía y relato y los cuadernos de poesía “La música de la palabra”. Crea el programa que dirige y presenta con el nombre de “Tertulias de Autor”. Es Premio “Zenobia” de poesía 1993 por su libro Vértigo. En 1996 pone en marcha el Centro de Estudios de la Poesía en la U. P. “José Hierro”. Crea y dirige la revista “Poesía en la diana”. En 1997 publica Versos para después de una película. En 1998 publica Amar es mi ejercicio. En 1999 publica Un sueño hecho realidad. Premio “Viriato” de poesía por “El río de los ojos” , Premio “Ciudad de Alcobendas” en 1999. Premio “Ramón Rubial” en 2000 y Premio “Rafael Morales” por su poemario Libro del desconcierto.

Y se echa en falta, en esta bibliografía, el poemario Azul de los afectos (Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes, 2001) que es un libro de poemas, de muchos poemas de factura tradicional, que tan bien domina, que nos hablan de la grandeza de alma y bondad del autor, de Manuel López Azorín, con unas sentidas líneas entre afectos y admiraciones del profesor y poeta Joaquín Benito de Lucas (X Premio Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina” con La mirada inocente (Hiperión), que sirven de introito admirable. Con un poema prólogo y sesenta y dos poemas Hombres, otros tantos poemas Mujeres y un epílogo donde – en este libro – el autor ofrece sus versos a sus amigos poetas y no poetas con todo su afecto, porque como cita en el epílogo de Azul de los afectos: “En deudas de amor / cuanto más mejor”. Son poemas vibrantes, como todos los suyos, evocadores y sugerentes como toda la obra de Manuel López Azorín , que no sé muy bien el porqué no tiene un premio Nacional de Poesía o de la Crítica. Es un maestro al que hay que (re)leer y estudiar.


Enrique Villagrasa González (Burbáguena, Teruel) es periodista, escritor y crítico literario. Publica sus reseñas literarias en “Qué leer” de Barcelona, “Turia” de Teruel y “Artes y letras” de El Heraldo de Aragón. Como poeta, algunos de sus trabajos han sido traducidos al francés, al árabe e italiano. De sus poemarios, entre otros, destacan Sílaba del anochecer, Límite infinito, Alzheimer, la otra voz y Paisajes. Reside en Tarragona.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Cristóbal López de la Manzanara: Reseña sobre el libro De la vida y otros ríos de Manuel López Azorín


Cristóbal López de la Manzanara:
con jersey de rombos.

Esta reseña escrita por Cristóbal López de la Manzanara, apareció en la revista de creación literaria Calicanto nº 14, primavera/verano del 2004, que edita el Grupo Literario Azuer, en Manzanares (Ciudad Real) , dirigida por Antonio García de Dionisio y en la que, López de la Manzanara, es miembro del consejo de redacción junto a Manuel Laespada, Teo Serna y Jerónimo Calero.

De la vida y otros ríos de Manuel López AzorínEditorial Huerga y Fierro. Año 2003.

Hoy que nos empeñamos en dar respuesta a la servidumbre de la poesía sin conseguirlo de manera alguna, pues el resultado es solamente palabra escrita que va colmando las ánforas de la filosofía del lenguaje con palabras sobre palabras, calumniando en definitiva la poesía, nos encontramos a veces con libros de corte místico y trasparentes, como en el caso, De la vida y otros ríos, que descabalan esas disquisiciones filosóficas sobre el metalenguaje de la poesía.
Ya en su Currículum Vitae López Azorín lo muestra a modo de poética como un historial clínico de urgencias, el autor nos dice que el tratamiento que hay para la vida y sus sombras es la poesía. Tesis que intenta argumentar, y lo consigue, a lo largo de todo este poemario. Postura valiente y arriesgada, más aún si casi todo el discurso está construido en sonetos; hacer que entraña mucho peligro a la hora de mantener el tono unitario durante toda la discusión de una obra. Forma poética que defiende a ultranza en el epílogo, Poema y vida donde se establecen a la vez dos discursos: el vital o poético, y el de la forma. La embriaguez de la vida en definitiva la consigue con la poesía.


Este libro es un diálogo del corazón, de un corazón condenado a muerte por el Cáncer y afortunadamente amnistiado por la ciencia. Parece como si en este poemario el autor nos dejara su testamento poético con un canto de realidad sin ningún tipo de concesión a ejercer el derecho de la intimidad. Un libro sostenido con una cimentación de nuestra poesía clásica tanto en el aspecto formal como en su componente temático.
En la primera parte, De la vida, López Azorín nos plantea el desarrollo y el desgajamiento de la metáfora “manriqueña” del río para dirigir su cauce poético y la condena a escribir como placebo de la muerte. Desarrolla el cauce del río poéticamente como símil del devenir de la vida y la contaminación del vivir con el tiempo. Así el poeta nos argumenta sobre el desvivir de lo vivido y asume el bagaje de escribir como un don que acaba con el hombre mismo.
En la segunda parte, De los ojos, argumenta la física del dolor a través de la expresión del llanto y la conjunción de la palabra. La apología del llanto como terapia del sentimiento, como emoción física del dolor que se reconduce hacia los ojos y de ellos brota. La licuefacción de la amargura, el lenguaje triste de los ojos.
Del amor, es otra parte de este “sonetario”, donde el sufrimiento lo muestra silente como refugio en su vocear sin palabras a través de los hechos de una soledad en la otra soledad, en la de la amada. El lenguaje silente de los besos arropando el desasosiego de una muerte que se medita a diario, secando la soledad de los ratos de la vida apuntalada con la muerte. El poeta en algunos poemas se pone en el lugar del otro, se mira en el silencio de la vida.
De la duda, es la parte donde se vislumbra la metáfora de la muerte como amenaza. Y la fe pronunciándose a través de amor como instinto de supervivencia. El amor es el paraíso, la muerte significa la expulsión del Edén.
La casa del olvido, compuesta por un solo poema nos dice de escribir como hecho de salvarse en la memoria y depositarse en los otros. La esperanza es el no-olvido.
Si al primer soneto el poeta lo titula Poesía-vida, como reafirmación de una coexistencia en el último poema al que nombra, Poema y vida vuelve a reafirmarse el diálogo de todo el libro al afirmar el autor que la creación poética, el poema, es el espacio, el microcosmos para sobrevivir.
En todo el desarrollo de este libro hay un instinto de supervivencia a través de la escritura. Si Baudelaire conseguía embriagar la poesía con el vino, López Azorín lo consigue con la misma vida. Para este poeta escribir y vida son sinónimos.

Cristóbal López de la Manzanara


Cristóbal López de la Manzanara (Membrilla, Ciudad Real) es Licenciado en Farmacia y en Ciencias Políticas y Sociológicas por la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad compagina y desempeña de una manera responsable y rigurosa multitud de actividades, además de la poesía, en el mundo literario. Es subdirector de la revista Cuadernos del Matemático y redactor de Calicanto.

Como poeta ha publicado Episodios de la sed en 1988 (II Premio de Poesía Internacional Amado Nervo), Las pesadumbres del ozono (1991), La voz entre palabras (1998) y El cajón de la formas (2009) Está antologado en Cuba y Argentina y, recientemente, en una antología de poetas manchegos, Mar interior, que recoge algunos de los autores más importantes de Castilla la Mancha.
En el ámbito profesional ejerce como boticario en Getafe desde hace ya muchos años y en el entorno político tiene a su cargo la Tesorería de la Asociación de Empresarios de Farmacias de Madrid, (ADEFARMA) y es Secretario de la Asociación de
Usuarios de la Salud, (ASUSALUD).

domingo, 14 de noviembre de 2010

Poema de Francisco José Sevilla, de su libro 120 páginas de lluvia, para Mauel López Azorín.Publicado en el blog NEORRABIOSO

Foto:Francisco José Sevilla


domingo 8 de noviembre de 2009
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Fe de vida - FRANCISCO J. SEVILLA

............A Manuel López Azorín, por "Trasgo
............y por todo este sin tiempo a tiempo



De su jovial viajar será la muerte
estar, beber, gozar y amar la vida,
vibrando el río del ego henchida vida,
su flor de amor huyendo a viva muerte,

si acabará matándonos la vida
y acabará viviéndonos la muerte,
del reír del ego azahar en garza muerte
y amor rogar allá la huida vida.

¿Qué, no es bastante invento nuestra vida
que vuelva de inventarnos nuestra muerte,
y muerte argumentando obsequie vida,

y al día vivir del sol la rubia muerte,
viviendo de la muerte de la vida,
muriendo de la vida de la muerte?...


FRANCISCO J. SEVILLA,
120 Páginas sin lluvia, Amargord, Madrid, 2008, pág. 66
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Publicado por Neorrabioso en 14:56
Etiquetas: Batania, Sevilla Paco

Luis Alberto de Cuenca: Palabras de presentación para el libro De la vida y otros ríos de Manuel Lopez Azorín


Foto: Luis Alberto de Cuenca durante su cargo de Director de la Biblioteca Nacional (de F. J. Arcenillas)


Palabras de Luis Alberto de Cuenca
en la presentación del libro De la vida y otros ríos
(Huerga y Fierro. Madrid 2003)de Manuel López Azorín.




Es una alegría para mi volver al Círculo de Bellas Artes, y es una alegría muy especial esta vez porque el motivo de mi visita es presentar un nuevo libro de mi amigo Manuel López Azorín: éste que tengo en mis manos con el manriqueño título de De la vida y otros ríos.

El itinerario de la vida de Manuel es un caminar constante de la mano de la poesía. No quiero ser demasiado prolijo en la enumeración de sus continuas acciones en pro de la misma. Señalaré que es fundador del colectivo de poesía y relato “Helicón”, que ha diseñado y llevado adelante varios programas de difusión de la poesía (entre ellos está el Centro de Estudios de la Poesía en la U. P. José Hierro) y que su trayectoria poética es muy brillante, a juzgar por los premios y galardones que ha ido recibiendo. Una vida poética, en toda la acepción del término.

Y ahora Manuel nos sorprende con este nuevo libro, en el que se planta en el filo de la vida y camina decidido por esa estrecha y acerada línea para contarnos lo que ve mientras se mueve por esa cuerda floja, usando como equilibrio la barra de la palabra.

El poeta escoge el soneto como horma de sus pensamientos que, bien templados por el traje sutil de los catorce versos, se adaptan a diversos terrenos para buscar en todas partes el sentido de la vida. Y se lanza a los cuatro puntos cardinales para encontrar la vida allí donde se encuentre y traernos su secreto ya desentrañado. Y esos cuatro puntos cardinales se llaman “De la vida”, “De los ojos”, “Del amor” y “De la duda”.


Foto: Luis Alberto de Cuenca, Manuel López Azorín y el editor Antonio Huerga

Y Manuel sabe que esa búsqueda está herida desde el principio, que desde su nacimiento se sabe que será infructuosa. Pero eso no importa, porque el poeta se debe a su peregrinar en la palabra, y su triunfo está en el mismo camino, no en ese llegar inasible que nos está vedado.

La mirada de Manuel se va posando en diversos puntos. Unas veces amplía el arco de la visión, se hace panorámica y lo abarca todo; otras reduce el ángulo y se centra en un aspecto concreto, minuciosa. Pero siempre acaba su mirada posada en nuestros ojos, interpelándonos: porque sus preguntas son las preguntas que nos atañen a todos,

Y de vez en cuando López Azorín detiene su paso, y se detiene a preguntarse sobre el sentido de su búsqueda. Necesita a veces de un descanso y un respiro, de un alto para cotejar su hoja de ruta y preguntarse por qué escribir, por qué continuar un camino que se borra a cada instante, que no admite brújulas y se ríe de las señales. Y es la propia vida quien le recuerda entonces que él es poeta y que éste es su destino; que las palabras se le agolpan en la boca y en la mente pidiendo su lugar en el mundo, y que él es su único medio para que lleguen a nosotros. Y Manuel se mira en el espejo de un verso y allí encuentra su verdadero rostro, y sabe que la poesía le marca los pasos desde las líneas de la mano.

Los cuatro apartados me llaman, cada uno con su tonalidad distinta, con su afinación en diversos modos. El soneto es el instrumento —algunas veces pulsado con un plectro diferente, en los pocos poemas que no son sonetos—, pero la clave y el tono cambian según la dirección que se haya escogido. Como dije, todos me llegan con su música contenidamente triste. Pero si hubiera de quedarme con algún apartado, posiblemente escogería el último “De la duda”.

Quizá es mi talante, mi disposición actual la que me hace más proclive a afinar con esos sones. La cuestión es que mis ojos, tras posarse en las consideraciones manriqueñas de la primera parte, en los llantos liberadores de la segunda y en los besos salvadores de la tercera, se quedan imantados en la cuarta, impulsados por la fuerza que van cogiendo al ascender a la montaña de los pensamientos de Manuel López Azorín. Y ahí se quedan mis ojos engolfados, atrapados por el magnetismo de este laberinto de duda, por ese jardín de senderos que se bifurcan, y se retuercen, y vuelven sobre sus pasos, y al final estamos en el lugar del que habíamos salido, sólo que más aturdidos y más cansados y más viejos; y el sentido de la vida que se nos escapa por segundos, y se ríe en la cara de nuestro pensamiento burlado.



Y al final del libro, para salir del trance —o intentarlo—, ese poema de “La casa del olvido” que espero que Manuel haya escogido para su lectura, en el que se centra sobre el hecho de escribir, ese asunto que nos atormenta desde el envés de cada una de las palabras que escribimos.

No quiero robarle más tiempo a la lectura de Manuel. Estoy tan ansioso como ustedes por escuchar en la propia voz del poeta las palabras que ya he escuchado, internamente, en mi lectura personal. Sólo agradecerte, Manuel, que nos hayas regalado este itinerario de pensamientos que van naciendo a la orilla de la vida, impregnados de ella; este puñado de poemas que es un arroyo fresco en el que saciamos nuestra sed de poesía a la vez que vemos nuestro propio rostro reflejado en sus aguas.
LUIS ALBERTO DE CUENCA
Madrid, 2 de abril de 2003.





Luis Alberto de Cuenca y Prado (Madrid, 29 de diciembre de 1950) es filólogo, poeta, traductor y ensayista.

Casado en terceras nupcias con Alicia Mariño desde 2000, tiene dos hijos: Álvaro (1976) e Inés (1989). Interrumpió los estudios de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid para licenciarse en Filología Clásica en 1973 en la Universidad Autónoma de Madrid. En 1976 obtiene el grado de Doctor en Filología clásica. Ha sido director del Instituto de Filología del CSIC y de la Biblioteca Nacional de España, así como Secretario de Estado de Cultura durante el gobierno de José María Aznar. De su actuación en este cargo cabe sobre todo destacar la puesta en marcha de la llamada "BLU" ("Biblioteca de Literatura Universal", creada sobre el modelo de la célebre colección de clásicos franceses "La Pléyade"), y la estimación del gremio de historietistas para la Medalla al Mérito en las Bellas Artes. Ha traducido, entre otros, a Homero, Eurípides, Calímaco, Charles Nodier y Gérard de Nerval. En 1987 obtuvo el Premio Nacional de Traducción por su versión del Cantar de Valtario. Parte de su obra ha sido traducida al francés, alemán, italiano, inglés y búlgaro.

En 2010 fue elegido académico de número de la Real Academia de la Historia.


Desde Los retratos(1971, hasta su último libro hasta la fecha,El reino blanco (2010), su obra poética suma con las antología, más de cuarenta publicaciones, entre otros cabe de destacar una primera etapa con poemarios como Elsinore(1972), Scholia (1978)Necrofilia (1983) y Breviora(1984). En su poesía se funden el estudioso y el creador, sin que ninguna de las dos facetas corrompa a la otra.

Es con el poemario La caja de plata (1985) que inicia una nueva etapa donde la poesía transcendental convive con lo cotidiano, con libros como Nausicas,(1991), El hacha y la rosa (1993), Animales donmésticos (1995), Por fuertes y fronteras (1996), Sin miedo ni esperanza (2002), Ahora y siempre (2004) y La vida en llamas (2006),

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Comentario sobre Manuel López Azorín en el blog Pensamientos de un eucariotico, de J. Álvaro Gómez

Pensamientos de un eucariotico (Blog de J. Álvaro Gómez)





viernes 17 de septiembre de 2010
Viernes cultureta; Manuel López Azorín

Hace un tiempo que iba a escribir de mi amigo Manuel López Azorín, poeta y figura representativa, en San Sebastián de los Reyes, de la poesía.
Manuel no es de esos autores pedantes, ni de los que se creen superiores por haber publicado libros de poemas; todo lo contrario. Manolo es cercano, es colaborador y amante de los poemas de todo aquel que se le acerqué. Nosotros nos conocimos hace mucho tiempo aunque, hasta ahora, no habíamos tenido ningún contacto. Él se prestó a leer mi libro, a avisarme de ciertas mejoras sobre algunos conceptos y a tomarnos, como no, alguna que otra cerveza.
EL diálogo con él es agradable, entre comentarios del mundo y de la vida, te llena de anécdotas de su época como presentador de "Tertulias de autor", del Canal Norte T.V.


He leído dos de sus libros, "La ceniza y la espuma " (editorial Sial/Fugger) y "Libro del desconcierto"(Colección Melibea, Talavera de la Reina), y los dos me han encantado.






¿Esto es la poesía?


Atrapar un instante del tiempo.
Perpetuar la vida con las palabras que cantan
realidades y sueños.
(La vida claridad emocional del aliento)
Eternizar instantes
con la magia del ritmo, con la música,
diciendo mucho más de lo que cantan
entre bruma de los significados,
la claridad de los significantes.
Ayer, ahora, luego...
Todo cabe
unido, entelazado,
en planos superpuestos ya sin tiempo.
La realidad y el sueño
mostrándose en palabras que emocionan
porque llegan y tocan los sentidos.
¿Esto es la poesía?

Del libro: La ceniza y la espuma

Esto es poesía para mi, como escribe Manolo, atrapar un instante y que signifique mucho más que lo que quieren decir las palabras. Es bello, ¿no?

¿Será verdad?

¿Será verdad que cuando pasa el tiempo
con sus dedos de niebla distorsiona
lo que fue realidad y, a nuestros ojos,
de otro color asoma?
¿Será verdad que el tiempo con su niebla,
con sus alas de humo se trasforma
y lo que antes veían nuestros ojos
ya no es igual ahora?
¿Será verdad que el tiempo no es el mismo
y lo que ayer vivimos se amontona,
cambia dentro, en nosotros, y los ojos
del alma lo atesoran?
¿Será verdad que mítico se vuelve
con el paso del tiempo y que se torna
un tiempo d otro tiempo por los ojos
ya sin tiempo ni norma?
¿Será tan solo, todo, el triste sueño
de un soñado espejismo que se borra
en el preciso instante en que los ojos
se abrazan a la sombra?

De: Libro del desconcierto
De este libro me encantan Para morir, Giras, Nos besa el mismo mar o Me gusta cuando alargas las vocales (me gusta muchísimo y tiene un aire a Neruda)

Me gusta cuando alargas las vocales
al final de palabra
y las dejas volando por el aire
como palomas blancas.
Un musical zureo,dulce y suave,
de sílabas que cantan...
parece cuando sueltas las palabras
al aire.
Y en volandas
se cuelgan, aletean las vocales...
y se mecen, se mecen mientras hablas.

De. Libro del desconcierto

Os recomiendo a este amigo-autor, os gustará.

Publicado Pensamientos de un eucariotico
por J.Álvaro Gómez el 17 de septiembre de 2010

jueves, 4 de noviembre de 2010

Palabras de Jesús Riosalido para el libro Crónica de Babel de Manuel López Azorín



Palabras de Jesús Riosalido para Crónica de Babel

Crónica de Babel obtuvo el Premio Almedina 2002 y fue publicado por la Asociación Almedina, Madrid, 2003.

En una línea poética diferente a libros anteriores, el autor nos sorprende en esta ocasión con una vibrante llamada a la Paz en el mundo en general, pero sobretodo en Oriente Medio, una de las regiones hasta hoy más amenazadas de nuestro planeta.
Como quien, a pesar de predicar en el desierto, confía en que alguien le oiga, Manuel López Azorín se refiere a las tres religiones reveladas, al Judaismo, al Cristianismo y al Islam y les pide concordia y superación de sus diferencias: Tres símbolos de amor / alientan tres caminos con promesas / de paraíso eterno. / Tres símbolos de amor / reescriben los caminos con palabras / de confusión y desencuentro. / Tres símbolos: / estrella de David, cruz, media luna, / en una incomprensible y ciega lucha.
Crónica de Babel es un libro intenso y más que nunca necesario, en el que López Azorín, con un gran sentido crítico y lírico, apuesta por la concordia
y la superación de conflictos, a través del respeto por la vida, la tolerancia, el silencio, el amor, y finalmente el olvido. Rechaza el terrorismo pero también todo tipo de violencia, y concluye con un hermoso y esperanzador mensaje: Babel no es destrucción, hay que aprender, / a no inmolar en nombre de la idea, / en nombre de nación, nombre de fe, / a creer en el hombre / para crecer, crecernos sin desorden. Porque a pesar de tanta muerte hay que entender y convivir en paz pueblo con pueblo, / “como si nada hubiera sucedido”.

Jesús Riosalido
2002


Foto: Manuel López Azorín con Jesús Riosalido


Jesús Riosalido (Madrid, 1937), es Diplomatico de profesión, Embajador de España en diferentes países, los últimos destinos fueron: Siria, Zimbawue, Kuwait, donde se jubiló, ha dedicado gran parte de su vida a la Literatura y al Orientalismo y, especialmente, a la poesía.

Se inició con un libro en el que rescataba la antigua tradición española del zéjel bajo el título de Zéjel del libro de amor y algunos más, publicado por Ágora en Alfaguara en 1970, y continuó con otros, asimismo de dimensión arabista, como El diván de las sombras (Ágora 1971), Maqamat (Adonais 1974), Muwashajat (Editora Nacional 1975), y Didi Mahmud, (Taller de poesía Vox, 1979).

Mas tarde, en el mundo centroeuropeo y escandinavo, en el que pasó a prestar sus sevicios,nos llegó con una antología de la Poesía Danesa Contemporánea (Adonais 1980), Andersens Boulevard (Premio Villa de Martorell 1981), Christianias Digte (1983), Circo de urgencia (Premio El Madroño 1984) y Heroína en mis brazos (Premio Francisco de Quevedo 1984).

Además, de su paso por Madrid, quedan Ático al sol, Premio Fray Luis de León 1985 y de su andadura como Embajador de España entre los años 1987 y 1990, Alcor (Editorial Tlass, 1990). De Chipre nos trajo La viña de tinieblas, que fue Premio Rosa de Damasco en 1990 (Huerga y Fierro, Madrid 1998).

Una vez destinado como Embajador en Zimbawue y África Subsahariana, escribió Melania y el unicornio (Endimyon 1999), más tarde, desde su puesto de Suiza nos ofreció La casa transparente, un alegato sobre la inutilidad de los esfuerzos humanos, que fue Premio Nicolás del Hierro en 2003 y que fue publicado por el Ayuntamiento de Piedrabuena y la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha.

Jesús Riosalido cuenta, además, con premios de teatro y de relato, géneros en lo que, también, trabaja asiduamente.

domingo, 31 de octubre de 2010

Palabras de Joaquín Benito de Lucas para el Prólogo del libro Azul de los afectos de Manuel lópez Azorín




Azul de los afectos
Colección Literaria Universidad Popular
Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes. Madrid 2001.

Estracto del Prólogo escrito en el año 2001 por Joaquín Benito de Lucas para
este libro de Azul de los afectos

DE AFECTOS Y ADMIRACIONES

La poesía lírica es posiblemente el medio escrito más adecuado para expresar con sincera retórica los sentimientos de admiración, agradecimiento y afecto que sintamos por las personas y las cosas. “Oh excelso muro, oh torres coronadas/ de honor, de majestad, de gallardía!” dijo Góngora ensalzando a Córdoba, su ciudad natal.(…) El procedimiento de la poesía lírica en forma de homenaje es el que emplea Manuel López Azorín para ensalzar – digo bien, ensalzar – por medio del verso a una serie de hombres y mujeres, poetas y no poetas, a los que está unido por la amistad o la admiración o ambas cosas a la vez.
Azul de los afectos es una especie de diario íntimo en el que su autor ha ido anotando sus experiencias personales con los personajes que canta. Unas veces serán experiencias lectoras, otras de convivencia, en algunos casos ambas a la vez, lo que da como resultado una serie de retratos que ha ido dibujando dejándose llevar la mano por los méritos – literarios y humanos – del personaje cantado. Pero, sobre todo, dejándosela llevar, sin apenas darse cuenta, por la mirada generosa, amorosa y complaciente con el que ha visto a cada uno de ellos.
Hay quienes nacen para amar y quienes nacen para ser amados. Manuel López Azorín es querido, estoy seguro, por todos y cada uno de estos hombres y mujeres sobre quienes escribe. Y razones hay para ello. Su actitud y comportamiento durante muchos años al frente visible de la labor cultural y, sobre todo, poética llevada a cabo por el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes, le ha hecho granjearse el afecto, posiblemente también azul, es decir, bajo el cielo raso de San Sebastián de los Reyes, de todos los que hemos pasado por el Colectivo Helicón y sus “Tertulias de Autor”. En correspondencia , y en esto pienso representar a todos, esa actitud ha hecho, a su vez, que cuantos con él convivimos en esas sesiones, le hayamos sentido como algo nuestro. No sólo por el comportamiento hacia nosotros más arriba indicado, sino porque en ese comportamiento hemos ido descubriendo, día tras día, un alma de poeta que se entrega sin doblez, a todos los que a ella se acercan. Así, pues, Manuel López Azorín ha nacido para amar y también para ser amado.
Azul de los afectos es un libro de poemas por el que nos enteramos, no de cómo somos nosotros, sino cómo es Manuel López Azorín, algo que, por otro lado, ya conocíamos.
El libro, amplio, extenso, porque hasta en eso muestra su generoso espíritu, se divide en dos partes: la primera se titula “Hombres”; la segunda, “Mujeres” más un prólogo y un epílogo compuesto por sendos poemas. Contiene, en total, sesenta composiciones cada parte
Como final sólo me queda decirle que no era necesario tanto esfuerzo, que nuestro agradecimiento, y creo que hablo en nombre de todos, es tan grande como su entusiasmo lírico y que nuestra admiración a su trabajo tiene las mismas dimensiones que tiene nuestra amistad. Sólo una objeción: con sus hermosos y sentidos poemas ha agigantado nuestra vanidad. Y eso no es de amigos.
Joaquín Benito de Lucas
Universidad Autónoma de Madrid

Joaquín Benito de Lucas nació en Talavera de la Reina en 1934. Catedrático, ya jubilado, de Literatura Española en la Facultad de Formación del Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid. Ha publicado diversos libros sobre poesía actual, antologías de poetas contemporáneos y ediciones de clásicos. Como poeta cuenta con más de doce libros publicados, entre ellos, Materia de olvido que fue Premio Adonais en 1967, Memorial del viento,(Premio Miguel Hernández 1976) Campo de espuma, Antinomia (con varias ediciones) Dolor a solas (Premio Esquío 1991) Invitación al viaje, Álbum de familia, La mirada inocente (Premio Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina” 2002), El reino de la niñez. Su último poemario se titula La escritura indeleble (2008) y acaba de publicar Calambur, hace unos meses, su poesía completa recogida en dos volúmenes con el título de La experiencia de la memoria (Calambur 2010)

lunes, 25 de octubre de 2010

Rafael Morales: Palabras en la Presentación del Libro del desconcierto de Manuel López Azorín




Palabras de Rafael Morales para la presentación
del Libro del desconcierto. de Manuel López Azorín en Los miércoles de la poesía de Fina de Calderón

Conchita Morales Barba: Mi padre hubiera querido estar hoy aquí con todos nosotros, pero de algún modo se hace presente con las palabras que ha escrito para Manuel. Voy a leerlas.


Hace ya varios años que conocí personalmente a Manuel López Azorín. Fue al final de un acto cultural y nos presentó Claudio Rodríguez. Nadie me dijo entonces que Manuel era poeta y yo tuve la impresión de que se trataba de un gran hombre, de un hombre tímido, preocupado por la literatura y el arte. Supe que organizaba actos culturales en San Sebastián de los Reyes y sus cercanías. Esta primera y superficial impresión fue ya suficiente para que le apreciase y le valorase.

Ahora bien, tal aprecio no se quedó en ese estado incipiente sino que creció muy pronto, enseguida que conocí más a fondo lo que López Azorín significaba culturalmente en la industriosa y dinámica ciudad de San Sebastián de los Reyes en la que él ha creado un mundo poético que ha trascendido más allá de los límites municipales. Muéstralo así la fundación del grupo Helicón para la poesía y la narrativa muy especialmente para aquella pues al amparo de este grupo, que se inició mediados los ochenta, han desfilado por su ciudad las más representativas figuras de la poesía contemporánea cuyas lecturas de poemas han sido difundidas íntegramente y en directo a través de la televisión local Canal Norte T.V. con lo que la poesía ha llegado a los hogares de San Sebastián de los Reyes y sus cercanías. Yo mismo tuve la fortuna de ser invitado, en 1993, en “Tertulias de Autor” del grupo para dar una lectura comentada de mi poesía.

Por otra parte, ya en plano minoritario, López Azorín fundó la revista “La música de la palabra” que recogía, principalmente, la voz de los poetas de Helicón y de la ciudad. Es evidente pues que Manuel López Azorín no es sólo un buen poeta sino también un promotor de la poesía y lo es hasta tal punto que San Sebastián de los Reyes cuenta actualmente entre los focos o centros más significativos de la poesía de nuestro tiempo.

Por último no podemos olvidar que esta importante batalla por la poesía que López Azorín, casi consagrado a ella, gana día a día, se enriquece con la creación en 1996 del “Centro de Estudios para la Poesía,” ubicado en la Universidad Popular José Hierro y dependiente del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes y, que yo sepa, es el primero creado en España. Allí, poco a poco, va reuniendo documentos y una biblioteca poética de gran interés.
Por otra parte nuestro poeta lleva la poesía a los Institutos de Secundaria de la localidad donde han leído y comentado sus poemas muchos de los más prestigiosos poetas de la hora actual.

Y por si todo esto no fuera ya suficiente Manuel López Azorín funda la revista” Poesía en la diana” que, en su tres números publicados ha reunido diversos estudios monográficos sobre la obra de José Hierro, Claudio Rodríguez y mía, despertando el interés de Universidades y Centros Culturales de toda España.
En cuanto a su propia obra poética ha sido galardonado en varias ocasiones, últimamente en el Ayuntamiento de Talavera de la Reina con el Premio que lleva mi nombre.

El libro premiado se titula “Libro del desconcierto” y en gran parte del mismo el poeta nos muestra la angustia de tener que vivir en un mundo confuso y desconcertante que hace imposible el logro de la paz, de la justicia y de la solidaridad y es en el amor donde el poeta busca la solución. Oigamos sus propios versos:
(Veo aquí con sorpresa que mi padre ha elegido unos versos que había seleccionado Fina también, son tan hermosos que, aunque los hayáis oído ya, los voy a leer.)
“Contemplo tu mirada de madreselva oscura.
Ahuyentas soledades y rompes los silencios,
con tu fragante brillo de iluminada aurora,
sobre el perfil de sombras asido a mi camino
y todo se disipa: el miedo, la tristeza,
la angustia, el desconcierto,
el frío del olvido y este dolor sin límite
con el calor que ofrecen tus ojos a los míos.”

Poeta de un tiempo de angustia y dolor Manuel López Azorín escribe con su propia vida. José Hierro lo ha precisado muy bien al observar que no es el juego verbalista lo que se destaca en la obra de este poeta sino la desnudez del pensamiento y del sentimiento. He aquí sus palabras: “Imágenes metáforas, adjetivos que no sean los necesarios, los poéticamente imprescindibles, han sido arrojados a las tinieblas exteriores. En este paraíso, y su ruptura, sólo viven palabras transparentes, radiantemente desnudas.” Hago mías esta palabras de José Hierro que resumen agudamente la calidad de un estilo, el de lo buen poeta que es Manuel López Azorín.

Rafael Morales
Mayo- junio de 2001



Conchita Morales Barba es profesora de Instituto, hija de Rafael Morales.

Rafael Morales: (Talavera de la Reina 1919- Madrid 2005) que comenzó a escribir versos a la edad de siete años, estudió Filosofía y Letras y se licenció en la Universidad de Madrid. Estudió dos años en Portugal y allí se licenció en Literatura portuguesa en la Universidad de Coimbra. Dirigió la revista La estafeta Literaria y el Aula de Literatura del Ateneo de Madrid. Rafael Morales fue el miembro más joven de la Liga de Intelectuales Antifascitas.

Con apenas veinte años publicó poemas en diferentes revistas. Estuvo muy influenciado por el poeta Miguel Hernández, a quien conoció personalmente, y practicaba un verso formal y humanista dentro de lo que Dámaso Alonso llamaba “poesía arraigada de la primera generación de postguerra”. Su primer libro Poemas del toro (1943) inauguró la prestigiosa, luego, colección Adonais. A este primer libro le siguieron El corazón y la tierra (1946), Los desterrados (1947) que fue el primer libro de poesía social de su época, pasando así de la poesía “del arraigo” a la llamada “del desarraigo”. En 1954 escribió Canción sobre el asfalto considerada, entonces, como su obra más madura donde, Rafael, canta a las cosas más humildes. (fue Premio Nacional de Poesía ). La máscara los dientes (1964) y años más tarde publicó La rueda y el viento(1971), Prado de serpientes (1982) En este mismo año publico un librito de mucho interés Reflexiones sobre mi poesía y luego en 1993 Entre tantos adioses que obtuvo el Premio Internacional de Melilla.. En varias ocasiones se ha publicado su obra completa, la última fue en 1999, pero después, en 2003, publicó un nuevo libro titulado Poemas de la luz y la palabra. Rafael Morales fue siempre un enamorado de la palabra y siempre a la búsqueda de la precisa, de la justa. Falleció el 29 de junio de 2005.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Palabras de Antonio Hernández para Libro del desconcierto de Manuel López Azorín




Esta presentación la escribió Antonio Hernández en enero de 2001 para presentar el libro, en febrero, en la Tertulia Literaria Hispanoamericana de Rafael Montesinos y luego, la adaptó ligeramente para Los miércoles de la poesía de Fina de Calderón. Un fragmento se publicó en la solapa del Libro del desconcierto.

Palabras de presentación de Antonio Hernández para Libro del desconcierto

Buenas tardes, Gracias fina de Calderón por esta oportunidad que me da para hablar de Manuel López Azorín persona a la que estimo profundamente y poeta al que admiro con absoluta sinceridad.
Manolo López Azorín es tan modesto y tan elegante que cuando hace un favor da la impresión de que lo ha recibido. Dicen que la humildad precede a la gloria, pero ya es bastante la gloria de evitárse las heridas que hacen sangrar al vanidoso,
y le envidié además por Ana, su mujer, tan bella como inteligente, y acaso porque la envidia es una forma de reconocer la superioridad que no compite.

Le conocí va ya para unos quince años en San Sebastián de los Reyes, en su Helicón, patria de las musas según Hesiodo, y lo primero que le vi fue las sandalias de monje que no llevaba, antes que el rostro afable de quien estaba opositando a la simpatía. Tenía cara de cura o ex-seminarista progre facción PC de España. Daba la impresión de que a la montaña de Apolo había llegado directamente del Pozo del Tío Raimundo. Sólo bastante después estuve seguro de que nunca había bendecido en el nombre del Padre y que su ruta pasaba por Marx aunque fuera capaz, también, de entender a Groucho.

La buena gente, antes de corromperse, suele dar en eso: en religioso, en militante o en poeta. Manolo se ha quedado en lo último porque descubrió a tiempo que las tinieblas infernales no existen sino en la ignorancia. La militancia no lleva más que al gregarismo y, por fin, la poesía nos hace libres si no le hacemos caso a la llamada del éxito que controla la tiranía de los subalternos.

Pero lo que son las cosas. Ahora el éxito se ha cebado con él, con lo que podríamos decir, si estuviéramos libres de pecado, que ha manchado su impecable carrera de fracasos con un premio de categoría (lo digo así porque, hasta el momento, lo habían “accésinado” en dos ocasiones. En el Joaquín Benito de Lucas que es el premio junior de Talavera de la Reina y en el Rafael Morales que es el senior de la misma ciudad. Dos accésit, con lo que eso tiene de caramelo que sólo llega a la punta de los labios). Pero a la tercera de ir a por lana y cerámica, salió trasquilado y ahora es colega mío en ese premio tan precioso llamado Rafael Morales que yo gané en su tercera edición.

Lo digo así porque la cosa va de tres y me conviene el número ya que no podía callármelo. Yo soy el tercer presentador de Manolo aquí, precedido de Fina de Calderón y de Enrique Gracia y, en la Tertulia de Montesinos, donde ya presenté este libro, fui precedido por anteriores presentaciones de José Hierro y Claudio Rodríguez. ¿Sera por algo, será casualidad? No crean que voy a caer en la trampa de creerme próximo a esa altura que le da a la caza alcance.

El libro que va a leernos, como ya ha dicho Fina de Calderón, está dedicado a uno de ellos y su envío dice así: "A Claudio Rodríguez, que me ofreció su amistad y afecto y me enseñó, con su proceder, que la humildad es el don de la grandeza."
Heine, el gran poeta romántico alemán decía que la cabaña había que construirla en el valle, no en la cima, pero la gratitud no es una virtud porque debe clasificarse entre los mejores placeres.

El libro ganador del Rafael Morales que esta tarde-noche nos va a leer se titula "Libro del desconcierto" cuando su contenido predominante sintetizaría mejor con otro que hiciera alusión a la fugacidad de las cosas. Ya la cita de don Francisco de Quevedo nos lo anuncia: "Ayer se fue. Mañana no ha llegado./ Hoy se está yendo sin parar un punto./ Soy un fue y un será, y un es cansado."
El tiempo es “este vivir a golpes de relojes y pulsos”. O sea “una manera de abandonarse, todo, al desconcierto”. La cuestión está clara y la estructura del libro desde los versos quevedianos, se presenta diáfana: Pasado, presente y futuro, sea el primero Imperfecto, el segundo indicativo y el tercero Condicional, es decir: infancia, luz de entonces, sueño, memoria, tiempo “pretérito imperfecto de la vida / que a veces me visita” en el primer movimiento poemático: la madre, el pueblo, la casa… Juan Ramón, Juan Ramón Jiménez, el gran poeta de Moguer lo dejó escrito con letras de oro evocando a su pueblo: “La luz con el tiempo dentro”.

La Mujer amada, la hija pintora por el azul de Grecia, una postal de sus islas, la vida en fin, que se va escapando a cada instante en la segunda sección de este libro y, en la tercera y última, el terror de haber sido apenas y estar dejando sin saber qué será de nosotros. Las eternas preguntas otra vez, los clásicos y don Antonio Machado, nuestro clásico más joven y más reciente: "Saber nada sabemos, / de arcano mar vinimos, / a ignota mar iremos" y el deseo unido al cansancio de tanta falsedad y al miedo. Morir para saber, miedo de que así no sea sino una infinita oscuridad, una aleación de sombra o nada con la llegada de la muerte: "Quiero que venga la noche, / que su misterio me abrace / y que me envuelva en su sombra, /de oscuridad, para darme / descanso de tantas luces / tan falsas como brillantes./ Temo que venga la noche, / que su misterio me abrace."

El río heraclitano exige un epílogo como las corrientes de agua concluyen en el mar. La paradoja, la contradicción permanente ha fluido sin cesar hecha canto, música, tabla de salvación. Los cascos de Pegaso al chocar con el monte Helicón produjeron la fuente Hipocrene, consuelo al fin en el consuelo, motor y causa en el poema de ese ser que concilia a los contrarios en una creación del hombre para aplazar la muerte y sortear las olas del No desconcierto, para apagar la sed que brota dentro de un vivir que fluye y que se agota.

Manuel López Azorín, en este libro, se ha metido dentro del conflicto. Ya no canta la vida en sus primores sino que va al hueso del ser en cuanto tal, sus propiedades, principios y causas primeras. Decía Voltaire que la metafísica no es, en general, más que la novela del alma. Y que esta novela no es tan divertida como "Las mil y una noches." Pero, independientemente de los contenidos, estamos hablando de poesía, esa metafísica de la emoción que requiere su música, su garra y su ternura, a lo que Manolo le añade su pizca de culturalismo mitológico porque, y esto lo refrenda Valéry, los mitos son las almas de nuestras acciones y nuestros amores.

En efecto, no podemos actuar más que moviéndonos hacia un fantasma. No podemos amar sino lo que creemos; pero – os dejo dentro de muy poco con el poeta que es quien importa - su ejercicio de amor a la vida, su latido de poesía, siempre serán de más interés que estas palabras de amistad y admiración sincera aunque no necesariamente por este orden, en él, en sus poemas, van a encontrar a un hombre y, en ese hombre, su biografía como un primer plano de la historia, es decir, de su alegría y de su dolor sucediéndose, por algo cita a José Hierro: "Llegué por el dolor a la alegría"; pero que sea él, cuando le toque, quien nos lo cuente.
Si Shakespeare sólo puede ser el único biógrafo de Shakespeare, de nuestro poeta esta noche, sólo lo puede ser Manuel López Azorín. Que llegue a la diana su saeta, que nos acierte, que lo hará, seguro, en el corazón, su verso hecho ternura y añicos.
Antonio Hernández
Enero de 2000


Antonio Hernández nació en Arcos de la Frontera (Cádiz) en 1943.
Realizó estudios de Ciencias de la Educación. Es periodista., articulista, narrador y poeta. En su obra poética, desde su primer libro El mar es una tarde con campanas (1965) hasta el último publicado, A palo seco (2008), ha publicado quince libros de poesía. Poesía que en este año de 2010, la Editorial Calambur ha reunido en dos volúmenes con el título genérico de Insurgencias. (Poesía 1965 – 2008)
Como poeta ha obtenido premios como el Gil de Biedma, el Premio Nacional de la Crítica, el Miguel Hernández
Esta en posesión de la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes.
Como novelista consiguió el Premio Andalucía, el Premio Valencia…
Como ensayista publicó La poética del 50: una promoción desheredada
Ha sido traducido a varios idiomas y desde su fundación, es Presidente de la Asociación Andaluza de Críticos Literarios.

martes, 12 de octubre de 2010

Enrique Gracia: palabras de presentación del Libro del desconcierto de Manuel López Azorín



Palabras de Enrique Gracia en la presentación
de Libro del desconcierto en Los miércoles de la poesía

Gracias Fina y gracias a todos por estar aquí esta noche. Los que han tenido la santa paciencia de escucharme en alguna conferencia , alguno digo yo que habrá, los que se hayan dormido en la primera y han repetido en otra por ser buena gente y amable, esos, digo yo, pueden recordar que yo insisto frecuentemente en la necesidad o no de la poesía. Me llena de terror que un poeta escriba por escribir. La necesidad es una materia prima de la poesía. A las más hermosas palabras superfluas, a las más brillantes palabras de oficio, a las rimas de estilo gorgorito populista a los ritmos de condición doctoral hay que darles cuanto valor tengan, a veces muchísimo, pero si no son necesarias, si no salen de la sustancia de la vida, corren el riesgo de quedarse en floración primaveral para castigo de alérgicos y cabriolas de incondicionales, pero poco más.

Manuel López Azorín es un poeta necesario y hace la poesía necesaria, según vamos leyéndola, vamos viendo que es parte de su vida y que se convierte irremediablemente, dolorosa o gozosa, triste o esperanzada, sutil o a quemarropa, se convierte, digo, en parte de nuestra propia vida.
Un poco de droga es, se lo aseguro a ustedes, el libro que hoy nos trae. Debería figurar en el catálogo de estupefacientes, debería venderse con receta como el clorhidrato de morfina porque tiene efectos secundarios considerables y una sobredosis podría ser fatal.

Cuando llegó a mis manos, lo abrí pensando en aquel otro libro suyo que conozco bien, Vértigo, que fuera Premio Zenobia hace años. Un libro en el que estaban las claves de su voz poética. Allí buscaba el tiempo, aquí también, amigo inevitable y enemigo obligado, allí pasaba de prisionero del vértigo a dueño del alba, allí reconocía acercarse a nosotros encadenado por el miedo, vencido por el temor, pero crecido por el amor, abrazado a la memoria para dejar la sombra. Libro hermoso, sin duda, aquel Vértigo. ¡Ah, amigos! Cuando empecé, como hago siempre, abriendo las páginas al azar de este Libro del desconcierto, empecé a quedar, ¡Qué bien puesto el título! desconcertado. Ya sé que es un juego de palabras facilón, pero como es cierto no me recato e insisto: quedé desconcertado ante este libro.

Este libro insiste en todo aquello de Vértigo, pero viene crecido, en riada, a borbotones. Tuve que dejar el hojeo, con hache y sin hache, y tomarlo desde el principio, poco a poco, seguidito, pasé las hojas con precaución, repito que es un libro que incluso hiere. Bueno, casi mejor, como dice mi amigo el poeta Enrique Valle: “yo quiero que lo que un poema haga conmigo es dejarme hecho polvo”.
Pasé cada poema con reverencia porque vi que, en cada una de sus páginas, se apretaba la vida de un ser humano; su pensamiento, su sinceridad, sus reflexiones más íntimas y angustiosas, las más auténticas, sus dudas, como aquel verso de Vallejo: “Hay golpes en la vida tan fuertes, yo no sé”.

La ganga en este libro es mínima, el adorno escueto,las concesiones a la galería sutilísimas, la técnica ajustada, los mínimos artificios los utiliza López Azorín para hacer bella, profundamente bella, la dureza del hombre que sujeta la vida, como todos, que es sometido a las horas, al tiempo, como todos, que se enfrenta a la muerte,, como todos, y este como todos es esencial, porque nadie que sea capaz de pensar con algo de profundidad, costumbre que, como sabemos, esw menos frecuente de lo deseable, nadie, repito, medianamente sensitivo, puede pasar por este libro impunemente sin convertirse en cómplice , sin darse cuenta de que su creado habla de él para hablar de todos nosotros y así dice: “Escribo estas palabras (…)/ Y aquí están esperando, / aguardando que alguno las comprenda, / abrazando el silencio”. Unos verán algo de desaliento pero muchos esperanza, cada uno según su inclinación. Mientras tanto López Azorín nos da sus claves en un ambiguo sortilegio: “ Y mientras tanto, contradictorio, el hombre, / no es nada más que amor y desamor, / canto y silencio, / memoria y olvido”.

Bueno, ya que he metido el dedo en el raíl del tranvía, no me queda más remedio que seguir hasta la cochera y recordarles a ustedes algún verso, sin robarle lectura Manuel, que les indique que no hablo por hablar aunque bromista impenitente les parezca a veces. Recordarles algún verso que les haga a ustedes entender, si es que no lo he dejado claro, que el cantor de este Libro del desconcierto, ha dado con él, con este libro, tal portazo que , al menos a mí me ha dejado los dedos del alma pillados para siempre. Como cuando habla del temor y las grandes preguntas: “Jamás el miedo tuvo casa propia / un molesto inquilino ha sido siempre”, o cuando dice: El miedo y los enigmas / paralizan el tiempo”, o cuando nos golpea con las contradicciones del ser humano: “La vida es un tiempo / de llanto inexplicable / y es un tiempo de dicha” o incluso cuando insiste en la esencia de nuestra contradicción, no olviden que la contradicción es, también, materia prima de la poesía : “Cuánto me das amor, cuánto me quitas”, verso que repite tres veces en un soneto para terminar diciendo: “y ofreces el peor de los castigos / o das toda la miel de tus panales” y ya en la “Canción del desconcierto” cuando busca y teme lo mismo y empieza diciendo: “Quiero que venga la noche, / que su misterio me abrace” para terminar cambiando el “quiero” por el “Temo que venga la noche,/ que su misterio me abrace”.

Ya sé que soy muy sospechoso, todo presentador debe serlo, de tomar partido, de ser adulador, panegirista, yo soy, incluso, más sospechoso de lo habitual porque presento con frecuencia y siempre es necesario ser fiel a la amistad, a la calidad, siempre o casi siempre, es preciso trabajar para que los autores sean conocidos, reconocidos, leídos, leídos, leídos, valorados. De eso saben incluso más que yo el propio López Azorín y Fina de Calderón, que se pasan la vida dando oportunidad a muchos en detrimento de su propia obra personal.

A mí me gustaría esta tarde que descubrieran lo suficiente para leerlo después ya muchas veces y tranquilamente, ya en casa, como debe de ser. Deben descubrir al hombre que sabe y dice que “La luz es agridulce” que transita “con sabor a membrillo por la sangre”, que hay que “…abrazar el silencio /a la espera de que alguien lo comprenda /y que alguno lo escuche. Y que dice que nada importa un poema inacabado frente a la dureza de la realidad de la vida.

Este poeta de Murcia, de Moratalla, en los campos de Caravaca, que en vez de llevarnos al río de su tierra, aquel de nombre hermoso, el Benamor, pues nos lleva hasta el viejo río de Heráclito y hace que sus aguas parezcan algo más que siempre ser distintas: “Fluye Heráclito y sus aguas se duelen, cantan, se duelen y cantan alegres”. Nunca fue Heráclito tan bien aprovechado.
Este hombre que lleva su conciencia y la muestra a lo más hondo, desde la intimidad suya a la de todos cuando dice: “Cuanto mayor dolor / más conciencia se tiene de estar vivo”.

Hace unos días, por teléfono, me leyó un soneto en una larga conversación telefónica, como si no nos fuéramos a ver en tiempo y habíamos quedado para el día siguiente, y yo no me resisto a leerlo porque en ese soneto él nos cuenta por qué escribe. Como no pertenece al libro Manuel no lo leerá hoy, pero yo sí, el soneto se titula “La casa del olvido” y dice:
“El hecho de escribir no es que me salve /de hacerle frente al mal y de asumirlo / como entrada a la casa del olvido,/la casa de la cual nada se sabe.
El hecho de escribir es que me vale /para poner al sol, mientras escribo,/la sombra en la que voy, como vencido,/envuelto en un temor que nadie sabe.

El hecho de escribir: sacar las dudas,/ ahuyentar esta sombra que me envuelve,/ dejar en el papel el miedo escrito.
Sé que el hecho de hacerlo no me cura; / pero alivia esta lucha que mantiene / mi vida, con la casa del olvido.”

Miren, déjense llevar, sean cómplices del aliento y del desaliento. No les importe asomarse al abismo de un ser humano. Al abismo que es nuestro y todos llevamos dentro. Que no estamos aquí para pasar el rato y se acabó, parece que les estoy riñendo, no, estamos aquí y desde ahora no podremos pensar en poesía sin contar, entre otros muchos, claro, con la voz honda de Manuel López Azorín.

Enrique Gracia Trinidad
Junio de 2001



Enrique Gracia Trinidad es poeta, dibujante y divulgador cultural. Uno de sus principales caminos para la divulgación es la creación y dirección de talleres literarios: poesía, escritura, voz, creatividad y comunicación. Los talleres los dirige en diferentes lugares de España, y de forma ininterrumpida, el Taller de Poesía de Madrid, desde 1991. Coordinó y presentó el programa de lecturas poéticas. Poetas en vivo que, desde 1996, se realizó en la Biblioteca Nacional, generalmente, el último lunes de cada mes.
En teatro promociona talleres para jóvenes y realiza comentarios teatrales.

Su obra poética, compuesta por unos dieciséis libros, entre otros: Encuentros (Accésit del Premio Adonais, 1972) Edit. Rialp. Madrid 1973). Crónicas del Laberinto (Premio Feria del Libro de Madrid, 1991) Edit. Feria del Libro de Madrid, 1992. A quemarropa (Accésit Premio Rafael Morales, 1992) Colecc. Melibea. Talavera de la Reina, 1993. Restos de Almanaque (Premio Blas de Otero, 1993) Colección Nombela. A.E.A.E, Madrid, 1994. Historias para tiempos raros (Premio Bahía, 1994) Colección Bahía. Algeciras, 1995.La pintura de Xu-Zonghui, 1995 , bilingüe chino-castellano, con pintura (Editado en Shanghai, China). Siempre tiempo (Premio Juan Alcaide, 1996) Colección. Juan Alcaide. Valdepeñas, 1997. Sin noticias de Gato de Ursaria (Premio Emilio Alarcos) Editorial Visor, Madrid, 2005. Pentimento, Editorial SIAL, Madrid, 2009
Reunió su obra poética hasta la fecha en Contrafábula (Poesía reunida 1973-2004) Edit. Sial 2004.
La poética del Vértigo (Antología) Estudio y selección de E. Viloria Vera (Univ. Caracas) Edit. Jirones de Azul, Sevilla, 2007
La obra poética de Enrique Gracia Trinidad ha sido traducida a diversos idiomas. En cuanto a su obra gráfica son de destacar sus caricaturas,viñetas de humor, dibujos en revistas, viñetas en prensa, etc.

lunes, 4 de octubre de 2010

Fina de Calderón: presentacion de Libro del desconcierto, de Manuel López Azorín, en Los miércoles de la poesía.





Dentro del ciclo Los Miércoles de la Poesía programa dirigido por Fina de Calderón en la Sala II del Centro Cultural de la Villa (hoy Fernán Gómez) en la Plaza de Colón, se presentó mi Libro del desconcierto, en junio de 2001, con la intervención de la directora del programa Fina de Calderón, el poeta Enrique Gracia, Rafael Morales tenía prevista su asistencia pero fue la hija, Conchita Morales Barba, del poeta quien leyó unas palabras escritas por su padre, ya que no pudo estar debido a una neumonía, el poeta Antonio Hernández y el cantautor Moncho Otero cantando un poema mío musicado por él. "Cuelgo" aquí la presentación que escribió Fina para este acto.


Fina de Calderón presenta el Libro del desconcierto

Erase una vez, sí como en los cuentos, un niño que nació con una palabra, la primera que le latió su corazón y esa palabra no era otra que Poesía. El niño creció y siguió minuto a minuto, hora a hora, día a día, atendiendo esa voz que no había cesado de sonar; pero, además, tuvo la generosidad de contagiárselo a todos cuantos fuimos llamados por él y por eso intuyo que hoy, no sólo para mí, sino para todos los poetas aquí reunidos resulta un verdadero júbilo homenajear a Manuel López Azorín con la presentación de su último libro titulado Libro del desconcierto. ¡Cuántas veces y a cuántos ha propiciado bautizos poéticos de nuestras propias creaciones!



El poeta talaverano Rafael Morales está sufriendo las secuelas de una neumonía no puede estar aquí esta noche; pero ha enviado unas palabras que después leerá su hija Conchita Morales Barba.
Damos la bienvenida a Antonio Hernández, el poeta iluminado de Arcos, también saludamos hoy al poeta Enrique Gracia Trinidad y como colofón final contamos con la colaboración del cantautor Moncho Otero que nos cantará un poema de Manuel López Azorín, este queridísimo poeta que, como todos sabemos, su vida va en pro y en pos de la poesía. San Sebastián de los Reyes puede sentirse orgulloso de este poeta que en 1999 publicó el Romance de la fundación de San Sebastián de los Reyes y, un año antes, y basado en este romance, escribió la letra del Himno de esta pueblo-ciudad con la música del compositor Jesús Vioque.

Su último poemario, que hoy presentamos en este acto es Libro del desconcierto, del que nos vas a leer luego algunos poemas Manuel, que ha sido galardonado con el Premio Nacional de Poesía Rafael Morales 2000.Libro que dedica al gran poeta ya desaparecido Claudio Rodríguez como muestra de agradecimiento por su amistad y su afecto. Este libro está marcado por el paso del tiempo, un tiempo que trata una sucesión cronológica. A saber la propia vida de López Azorín. Él mismo es consciente de ello cuando dice en unos versos: Este vivir a golpes de relojes y pulsos. / Este buscar el yo perfecto / no nos deja pensar que lo mejor es, siempre, / descomponer en partes la maquinaria y todos sus latidos.

Va siguiendo las pautas de su cronos particular estructurando este Libro del desconcierto en tres intervalos diferenciados Pretérito imperfecto, Presente indicativo y Futuro condicional. Los instantes medidos en la primera parte, arracimados a recuerdos de su infancia nos hablan de una niñez vencida, de paredes turbias de abandono, de la angustia del vacío, de la soledad, del miedo, ese miedo que, poco a poco, se ha ido adueñando de él y por eso nos dice: La infancia temerosa de la sombra / soñó la luz y se sintió culpable. Y así acaba esta primera parte con una sentencia de las que él es tan adicto: Ayer es sólo un sueño, / algo que fue pero que ya no existe / aunque a veces visite la memoria / vestido de dolor o de alegría.

Pasamos la página y llega, el apartado Presente indicativo, con un hálito de esperanza. El poeta descubre a su amada, se recrea en ella y, a la vez, queda suspenso el tiempo y es que ella es el bálsamo para sus males y es su inspiración y su luz. De ahí esta sucesión de imágenes que la visión de ella le produce: Contemplo tu mirada de madreselva oscura. / Ahuyentas soledades y rompes los silencios, / con tu fragante brillo de iluminada aurora, / sobre el perfil de sombras asido a mi camino / y todo se disipa: el miedo, la tristeza, / la angustia, el desconcierto / el frío del olvido y este dolor sin límite, / con el calor que ofrecen tus ojos a los míos.

Apura los sorbos benéficos de esos instantes de ahora cuando viaja mentalmente a otro país mediterráneo: Grecia. Con amor, ternura, miedo y con dudas po r no saber distinguir entre la realidad y el sueño habla a sus hijas, de las que sabe que no le pertenecen, en dos intensos poemas: Tera-Santorini y Aunque todo suceda como un sueño.

Manuel plantea el futuro como algo sobrecogedor ya que es exportador de más y más incógnitas, por eso se pregunta: Si es sombra lo pasado y lo futuro es sombra, / si el vacío es presente y desgrana más sombra / si no hay un intersticio que ilumine el ahora, / si no hay luz en las sienes que alumbre este momento…/ para qué fijar fechas en el aire. El poeta intenta aferrarse sin éxito porque descubre su efimeridad y que hasta el reloj adelanta detenido. La presencia de la muerte, esa gran desconocida, va planeando y se empieza a avistar su cercanía, así se expresa en estos versos: Ya no queda más que dirigirse hacia lo más profundo./ Allí, bajo los párpados, se ha de buscar la luz.

Intercala reiteradas antítesis como nada y todo, noche y día, luz y sombra etc. dentro de una atmósfera de oquedades y neblinas, al tiempo que se abandona a su destino en busca de un más allá que sea su postrera luz y le nace ese desasosiego de la incertidumbre, ese desconcierto que da título a tu hermoso poemario Manuel y al que te refieres en el epílogo, siempre con el tiempo a cuestas, cuando dices: Este vivir sin saber desconcierta, / deja un amargo sabor en la sangre. (…) Duda en el corazón y el pensamiento.

En contraste con este Libro del desconcierto y como justa revancha, estamos seguros de que no tardarás en escribir otro libro para el que te sugiero otros títulos: Libro de la esperanza, de la alegría, de la vitalidad, de la fortaleza, del coraje… tú elegirás querido Manuel, no te desconciertes y no te engañes, y no nos engañes, que si no médicos, siendo buenos premonitores tus amigos los poetas apostamos por tu bienestar para que nos sigas dando ánimos a todos y nos brindes nuevas sorpresas líricas de pulso firme y acompasado. Hace unos meses me decías en un soneto con relación a El Cigarral del Ángel: Aquí la poesía es recibida / con el mayor amor, con la firmeza / de quien sólo se rinde a la belleza / que ofrece musical y contenida / la vida puesta en versos y latidos. Y yo finalizo con estas palabras del cuento que no es cuento, Erase una vez un ángel de la poesía, sino un poema dedicado a ti: Erase una vez (A Manuel López Azorín). Hubo un rápido incendio y se salvó una llama / menuda, débil, malva y de vuelo alocado,/ una llama increcida, / a punto de apagarse, / sin piernas y sin brazos, sin ojos y sin rostro. / Fue a para, sin embargo, al centro de mi centro. / ¿Y quién hubiera dicho que esa llama tan frágil / quemaría mi vida?


Fina de Calderón
(Junio de 2001)



Fina de Calderón tuvo una vida marcada por la lucha. Nació en Madrid en 1917 y pasó su infancia en Berck-Plage (Francia) hospitalizada a causa de una coxalgia. Aprovechó ese tiempo para hacer la carrera de violín y dar los primeros pasos en el campo de la poesía. También consiguió caminar pese a la opinión generalizada de los médicos de que no podría. Realizo estudios de Bachillerato en Paris y, más tarde, realizo estudios complementarios en la Universidad de La Sorbona.

Cuando Fina de Calderón contaba sólo once años, la escritora francesa Colette hizo interpretar en la Comedia Francesa sus poemas. Poemas que aparecieron en prestigiosas revistas. Apadrinada por el músico Pablo Casals, actuó, formando parte de un cuarteto, en la sala Pleyel. Con el tiempo entabló amistad con grandes escritores como FranÇois Mauriarc, Jean Paul Sastre, André Maurois…

Ya en España, lazos de admiración y de amistad la unieron a Juan Ramón Jiménez, Manuel y Antonio Machado, Federico García Lorca (en la foto con Fina niña),

Rafael Alberti, Gerardo Diego, Antonio Buero Vallejo
y a los músicos Manuel de Falla, Joaquín Turina, Joaquín Rodrigo y Cristóbal Halftter.
Su quehacer no se redujo a la música o la poesía, también escribió canciones (algunas de ellas fueron interpretadas por Maurice Chevalier, Edith Piaf, y Alberto Cortez entre otros), escribió teatro, dio conferencias, creó música para danza con los ballets Cancela y El Greco, que se interpretaron en América y en la desaparecida Unión Soviética además de integrarse en el repertorio del Ballet Nacional de España.

Recibe en 1984 el apoyo de Enrique Tierno Galván, entonces alcalde de Madrid, que le brinda la Sala II del Centro Cultural de la villa. Crea, para ser celebradas allí, las sesiones poéticas Los miércoles de la poesía y como directora y presentadora cumplió una extraordinaria labor de fomento y difusión de la poesía durante más de 25 años. Publicó numerosos libros de poemas, publicó sus memorias y todo ello la hizo merecedora de numerosos premios y distinciones a lo largo de su vida



En Toledo, en El Cigarral del Ángel, su finca, organizó numerosísimos homenajes al mundo del teatro, de la música y de la poesía. Lo vino haciendo hasta el 14 de junio de 2009. Pocas fechas después enfermó gravemente y como consecuencia de esta enfermedad, falleció en enero de 2010 a la edad de 92 años.