miércoles, 22 de mayo de 2013

"Romancero flamenco" en el Pequeño Teatro del T.A.M de San Sebastián de los Reyes



El miércoles 29 de mayo de 2013 a las 19,00 horas 
en el Pequeño Teatro del T.A.M. 
Avenida de Banautal nº 18
de San Sebastián de los Reyes -Madrid-




Presentación del libro
             
               ROMANCERO FLAMENCO
                                   (Editado por Eirene Editorial)









 de  Manuel López Azorín:





"Un libro que enriquece la poesía flamenca y algunas de sus coplas, por soleares cabales, dignas de ser cantadas"
           Manuel Ríos Ruiz
          (Poeta y flamencólogo)

 





Intervienen: 



Mar Escudero 
(Concejala de Cultura)






Manuel Ángel Fernández Manuel Ángel Fernández Mateo - Alcalde de San Sebastián de los Reyes
(Alcalde de San Sebastián de los Reyes)




Rafa Mora y Moncho Otero
(Cantautores)






...y alguna sorpresa más.



             
Otras opiniones sobre Romancero flamenco: 

"...uno de los aspectos recurrentes que me resultan más atractivos: lo que el flamenco tiene de lucha contra la injusticia, las humillaciones, la opresión y marginación social."
                                               Pedro A. González Moreno  

"Desfilan las estrofas por las páginas con paso lento y medido, alumbradas con destellos próximos y lejanos, con eco de palmas y lamentos, con profusión de sílabas nacidas del deleite de la contemplación."
                                              Pascual Izquierdo


"...verso ágil y expresión sencilla se imponen en todo él. (...) versos que tienen esencia de los mejores poetas andaluces pero también el dolor de otro gran murciano: Miguel Hernández"
                                       Nicolas del Hierro


"Un árbol que ahonda sus raíces, él mismo lo resulve en un prólogo a las claras, en el recuerdo exacto de su padre.En el recuerdo de una época que halló refugio en el mismo lugar en que los humillados lo habían encontrado durante tanto tiempo."
                                             Francisco Caro                                                                 

"Si se quiere saber qué es el cante el cante jondo, se debe leer este libro que, escrito con romances y palos, atrapa, engancha, te hace vibrar. Sentida admiración respiran los poemas: Flamenco, cante flamenco,/ forma de sentir de un pueblo / para no morir por dentro"  
                                             Enrique Villagrasa
                                                                            (Revista Qué Leer)


Miércoles 29 de mayo de 2013 a las 19,00 horas
Lugar: Pequeño Teatro del T.A.M.
Hora: 19,00 horas
Avda de Baunatal nº 18
San Sebastián de los Reyes -Madrid-
Metro: Baunatal (Línea 10 dirección Hospital Infanta Sofía)


martes, 7 de mayo de 2013

Manuel López Azorín: Lectura en la Galería Cerdán de Talavera de la Reina


XIII CICLO DE POESÍA ACTUAL




























El jueves 25 de abril intervine en el XIII Ciclo de Poesía Actual que viene llevándose a cabo de la mano del poeta talaverano Joaquín Benito de Lucas, en la Galería Cerdán  con la colaboración del Ayuntamiento de Talavera de la Reina a través del Organismo Autónomo Local de Cultura.

La Hospedería u Hostería Galería Cerdán, cuenta con cuatro estancias dedicadas a cuatro artistas creadores: Estancia Nelson Zumel, con pinturas originales de este pintor.  Estancia Amparo Ruiz de Luna, con cerámicas de esta artista del barro.Estancia Juan Díaz con hermosas acuarelas del autor y la Estancia Joaquín benito de Lucas con algunos de sus poemas manuscritos decorando las paredes y, en las mesillas dos libros: Las tentaciones, libro de Joaquín que obtuvo en 1964 el Premio Adonais de Poesía y una guía de esta ciudad, cuna de la cerámica y que para el poeta talaverano es La ciudad de las redes azules, que invitan a la lectura. 

Yo les puedo asegurar que en esta habitación o estancia, como prefieran me sentí como en mi casa. Naturalmente todo, gracias a que tan dos buenos anfitriones como Manolo Cerdán  y su mujer Sara nos colmaron de atenciones tanto a quien venía como presentadora, Carmina Casala, una gran poeta que, pude comprobarlo personalmente, es muy querida en Talavera, como a quien llegaba invitado a la lectura de su poesía (en esta ocasión yo).  
Igualmente debo decir que la hosteria u hospedería de de Manolo Cerdán  ofrece zonas comunes y de recepción.  Destaco el hermosísimo patio y la sala de lectura. Aqui todo es tranquilidad, sosiego y cultura, tanto en estos Ciclos de Poesía cuyo alma mater es Joaquín Benito de Lucas  y que ya tienen trece años de existencia, como en todo lo que se realiza: Exposiciones etc. Os dejo aquí enlace de la página  www.hosteriagaleriacerdan.com


Poco más tarde apareció Joaquín Benito de Lucas junto a Francoise. Todo estaba preparado: la sala, el programa editado y repartido en cada uno de los asientos, la megafonía... 

Hacia las 8 de la tarde comenzó a llegar el público. Un periodista de La Tribuna de Talavera. es, J.M.,  me pidió unas palabras para este diario

Con puntualidad Joaquín Benito de Lucas tomó la palabra, habló de mis tres premios y por tanto tres libros publicados en la Colección Melibea ( aunque son dos accésit, uno del Premio Joaquín Benito de Lucas (Amar es mi ejercicio, 1997) y otro del Premio Rafael Morales (Versos para despues de una película, 1998) yo los considero, desde siempre, premios,  y un Premio Rafael Morales ( Libro del desconcierto, 2000).

Tras esta palabras Joaquín dió paso a Carmina Casala que subió los tres o cuatro peldaños de lo que llamamos el púlpito para iniciar, tras saludar, la presentación que había preparado sobre mi poesía.
Una presentación propia de una muy buena poeta que incluyo en esta entrada.

De derecha a izquierda: Carmina Casala, Joaquín Benito de Lucas, Manuel López Azorín y Pilar del Organismo Autonomo de Cultura del Ayuntamiento de Talavera de la Reina

Las fotografías del acto que aquí se muestran fueron realizadas por el fotógrafo 
José Peña a quien le agradezco desde esta página que me las enviara.


Esta fue la presentación de Carmina Casala sobre mi poesía:

Presentación Manuel López Azorín
Talavera de la Reina 25 de abril de 2013
                                                        Por Carmina Casala




Amar no es esfuerzo gratuito. Tampoco lo es soñar. Para amar no es necesario inventar un escenario ni transgredir el azul de los paisajes impuros. Sin embargo, la labor del poeta necesita de la arquitectura de su propio teatro. 



Una vez, Manuel López Azorin, soñó con descubrir historias en los resortes de la palabra y creó su propio escenario en el que vislumbró, como Juan de la Cruz, que amar sería su ejercicio, ahora y para siempre: "Amar es mi ejercicio/ aunque el amor, que es dicha, traiga llanto./ Sin amor, el prodigio / de vivir va dejando / los sueños rotos y el camino falto". No sé si era abril; acaso primavera por el sordo combate de una Ítaca en pie de verso. Se gestaba la poesía por las incontenibles arterias de una puerta innombrable y lejana. 


Entonces como una espada erigida en libertad, el poeta propone, desde el desconcierto, la primera alquimia para disolver el color responsable de las manos y retrocederse niño de repente: "A la memoria llega  / aquella luz de infancia, y reverdece, / y la retina vuela / hoy -ya desde poniente- / a contemplar un tiempo que va y vuelve".

Pero la vida no es un fluir manso, y la nostalgia es caprichosa, tornadiza. La realidad, impuesta demasiado pronto de forma brutal, enoja  al poeta  en un doloroso descenso tras la luz y dice: "Le robaron la infancia al alojarle / entre cuatro paredes sin mirada, / con la sombra rondando cada tarde / los rincones oscuros de la casa". 

Pero todo paisaje está habitado por luces y sombras. Noche y alborada son inseparables y se hace imposible ese caballo de batalla que se llama olvido. La casa del olvido y sus límites: tabla de salvación para el poeta que navega por la vida y otros ríos, intentando serenar los pájaros que circulan por el interior fértil del bolígrafo.

Este juego mortal es el que Manuel asume  valientemente cuando tocar fondo resulta una aventura dolorosa. Y lo hace con serenidad, pues presiente que avanzar es una iniciativa cuyo beneficio final es la salvación por la palabra: " Camino de esa isla misteriosa / marcha  nuestro sentir, nuestro latido, / a ritmo del tic-tac que es siempre breve./ ¿Tierra de nada porque nunca ha sido?/ ¡Qué importa! Estás, escribe, versos bebe"


Sin embargo debemos reconocer que esta actitud eufórica y alentadora es limitada. Conforma un territorio insular  dentro de este poemario, no por casualidad titulado "De la vida y otros ríos". En realidad, sobrecoge al lector esa tensión poética mantenida en el desasosiego, la desesperanza y hasta la desesperación: "Para estar y no ser, mejor me quedo / como estoy, como soy, y que decida / o el destino o Dios, la propia vida, o quien decida".

Hay que ir a tientas por ese laberinto   humano, creando nuestras propias galerías para transitar, pues el poeta, a menudo, aparece como un fragmento de sí mismo y enmarcado en una verdad fugitiva. La dolorosa desintegración es particularmente ,manifiesta en la segunda parte de este mismo libro subtitulado "De los ojos" donde hallamos términos como dolor, llanto, espanto quebranto...

Sin embargo, la relatividad de las cosas es una reflexión palpable en algunos de estos poemas.  Es el momento en el que el amor se torna extraño sólo porque se contempla desde la nostalgia y la melancolía. Resultan ciertamente desconcertantes versos como estos: "Sólo busco la música que vive, /la medida versal de las palabras, / en este sueño donde tu te labras / por el campo de llanto que te escribe". El sueño se hace y se deshace a sí mismo. El pasado y el presente se dan cita y, a la vez y simultáneamente, reviven, se remansan, y el poeta lo cuenta. 

Los objetos humildes de su realidad se transforman, a través del lenguaje, en símbolos de vida, y a continuación, se justifica de esta manera: " Cambiaría mis versos, / el armario en que guardo las metáforas,/ el arcón de los símbolos / y el cofre de las mil y una imágenes, / a cambio de la risa, la inocencia / y ese candor sin límite/ para la hora oscura de la tarde". De esta manera descifran su lenguaje todos los espectadores  de "Versos para después de una película", poemario hermoso donde los haya y en el que el único protagonista es la evocación sublimada de la infancia del poeta.

Pero, afortunadamente, la poesía y los sueños ofrecen alivio. Y reconforta saber que el sol todavía está muy alto para Manuel López Azorín que, a intervalos, recupera el aliento, el amor, el consuelo... y nos sorprende con otro libro esperanzado y conciliador, como un trasunto de sí mismo puesto a disposición del mundo: "Crónica de Babel" le saca de lo íntimo. Viene a ser un ideario, un credo, una propuesta social y pacificadora. Pero esta suerte de sueño no está exenta desgraciadamente, de una hermosa y gran carga utópica. 


El poeta no puede ni debe resignarse a aceptar la contingencia humana. Sabe que los versos  no admiten corazas a la hora de hacer turismo por lo interno de uno y los hace estallar como una queja cósmica, como un compromiso con la realidad y como una alerta a la concordia y la tolerancia. Una propuesta de convivencia que plantea recurriendo al único argumento posible: la secuencia histórica. 

Para empezar, el poeta emplaza al lector en un lugar concreto;El Oriente Medio. Hace  un llamamiento de paz allí donde menos debería  ser necesario, al epicentro de nuestra  cultura, a la cuna de las tres religiones reveladas: el Judaísmo, el Cristianismo y 
el Islam, aunque es de suponer que esta invitación a la reflexión  es extensiva a los tantos lugares del planeta, asolados por magnitudes de codicia y poder que apabullan.



Arranca esta "Crónica" haciendo una afirmación lógica: "Babel no significa destrucción/ y nación no es la fuerza salvadora". Y más adelante, continúa: "...hay que aprender / a descifrar los códigos hablados.../, a sentir que los dogmas / no dan salvoconducto al paraíso .../ a creer en el hombre / para crecer, crecernos sin desorden." Se entiende que el poeta  ha sintetizado los ritmos universales del hombre, porque su mundo, es también nuestro mundo y así desea  que sea reconocido, pues la vida como experiencia y como historia, tiene una  densidad que se forja en un árbol genealógico común.

Pero hay mucho más de este poeta conciliador y generoso. Manuel descubrió, hace mucho tiempo, que la poesía nace del dolor, que su territorio se abona con el silencio y en soledad, ese fondo último de la condición humana que el poeta transforma en conciencia. Pero ese testimonio únicamente vale si llega a transformar su experiencia en palabras, porque así como la poesía es irreductible a cualquier experiencia,  su expresión no admite cualquier orden de palabras, sino un orden que crea sus propias leyes y su propia realidad; el poema. 


Y a través del poema el poeta entabla un diálogo con el entorno. El poeta tiene asumido ese desafío. Por eso mismo, nos referimos a "Azul de los afectos". No fue este un libro de circunstancias, en él está todo lo que el poeta ha aprendido a lo largo de los años. La poesía exige un ahondamiento, un tipo de experiencia que no  tiene que ver con ninguna otra, más íntima y personal, al mismo tiempo que colectiva. En su obra hay todo lo que tiene que haber en el poema: ritmo, emoción,estética y un ahondamiento en el que se pone a prueba la resistencia del propio poeta como ser humano. Es decir, todo cuanto es necesario para comunicar, para comunicarse.



Lo que para nuestro poeta significa escribir, lo sabemos todos los que, con mayor, o menor acierto, nos lanzamos a la búsqueda del milagro como si de él dependiera nuestra salvación. Y depende, en efecto. Sus  obras son catarsis, autobiografía dolorosa. En ellas López Azorín nos presenta una suerte de sueño y soledad, muchas veces unida a la espera de algo que no llega. Es reflexión sobre el valor del tiempo y de la vida y sólo le cabe replegarse  a la interioridad,  buscando una forma de existencia más coherente con sus exigencias  vitales. 
De suerte que en "Azul de los afectos"  el aire se abre paso permitiendo, tanto al poeta como a los lectores, respirar la belleza y la emoción,  revelar al hombre sus sueños, sin que su poesía pierda el tono existencial, o la fuerza que permite revelar al hombre sus sueños.

En cierta ocasión leí algo sobre una vieja fábula, según la cual todas las cosas tienen un solo nombre. Así cada persona no se llama persona, se llama  de otra manera. Cada  rostro, en realidad, debiera responder a un solo sonido rotundo y puro, y cada mirada tendería siempre hacia un determinado horizonte. Si esto es así  también sería verdad que hemos olvidado nuestros nombres. También Manuel López Azorín es un hombre descubridor de nombres. Por eso reunió sus afectos y les puso nombre y, como ya hemos dicho, tambien título.




Y lo ha hecho con palabras palpitantes, vivas en ese asombroso misterio  que es el poema. En todos y cada uno de sus poemarios alumbra el latido de la poesía, también cuando nos dice: "Mi afecto es para ti... Mi afecto es porque tú eres como eres... por ti... y por las heridas que la vida procura". Este poeta de buen corazón y de buena memoria  se  ha reconocido  no sólo en las miradas y en los nombres , también en sus sueños,  en sus gestos, en sus voces y los ha convertido en los auténticos impulsores  de este libro.Impulsores  y, por añadidura, protagonistas.

Y concluyo con una cita de Goethe.En "Fausto", cuando al comienzo de la obra  el poeta se enfrenta con el director de la escena, le repudia con estas palabras: ¡Vete de aquí y búscate otro esclavo! ¿Piensas que por tu bella cara habría el poeta  de escarnecer villanamente el supremo derecho, el derecho  del hombre  que la naturaleza le otorgara? ¿ Con qué  conmueve él los corazones todos? ¿Con qué domina todos los elementos?  ¿Quién llama al individuo al rito universal,  en donde pulsa espléndidos acordes? ¿Quién hace que el huracán de las pasiones se enfurezca? ¿Quién afianza el Olimpo y congrega a los dioses?  Pues la fuerza del hombre, patente en el poeta. 

                                                          Carmina Casala

                                                         25 de abril de 2013


Carmina Casala es poeta. En 1981 publica su primer poemario: Las aristas del silencio que fue Premio Carilda Oliver Labra. En 1982  le otorgan el accésit del Premio Rafael Morales y en 1983 se publica este libro en la Colección Melibea: El clamor sin perfiles en las aguas. Ese mismo año funda la Asociación Rabindranat Tagore y dirige su colección de poesía. En 1985 le conceden el Premio Ibn Jafaya por el libro  Ahora que las algas agonizan. Edición del  Instituto Hipano Árabe de Cultura  en 1986. Obtiene, en 1987, el accésit del Premio Adonais con el libro Lava de labios. Ediciones Rialp 1988.  Tiene también en su haber los Premios de Poesía Bustarviejo y Villa de la Roda.  En 1996 publica en Ediciones La Palma su libro Octubre sin raiz. En 1999 obtiene el Premio Marco Fabio Quintiliano por su libro Albaluna que se publica en el año 2000. En 2001 le conceden el Premio Almedina con el libro Desde la otra arena. Libro que no se publica hasta el año 2005 (con un prólogo que José Hierro había escrito para él, poco antes de su muerte, en octubre de 2002) Carmina Casala está incluida en numerosas antologías.



lunes, 29 de abril de 2013

El Argonauta (4º de 4 y final) Presentación de Romancero flamenco de Manuel López Azorín


Cuarta  y  última parte de la presentación de Romancero flamenco. En esta parte realizada como todas por Cesar de El Argonauta (http://www.elargonauta.com) leo algún poema  y, tras finalizar y agradecer a los asistentes su presencia en esta hermosa librería, nos fuimos, como manda la tradición, a tomar una copa para celebrarlo.
Gracias, muchas gracias a todo el público por su asistencia y su interés, sí muchas gracias a los poetas Juan Ruiz de Torres, Victor Sierra Matute, Sesi García, al poeta y experto en flamenco Eugenio Cobo, gracias a Marisa Calvo que me trajo con ella, en el recuerdo, a mi querido poeta Rafael Montesinos, gracias a Marian Hierro que vino también con su padre,José Hierro en el recuerdo siempre, para acompañarme como tantas veces, gracias a Lola de la Serna, poeta amiga ya de tiempo, gracias a mi querido periodista Javier Rodríguez del Barrio que llegó con Belén  (y con Irene preparándose para nacer dentro de pocos meses), gracias a la poeta Ana Garrido, a Manuel Cortijo Cieza, a José Casillas, a... sé que no recuardo a todos, pero a todos les digo muchas gracias en mi nombre y en de Eirene Editorial (http://www.eireneditorial.com) ya que gracias a ellos, a su interés por este Romancero flamenco, se despertó de un sueño de 20 años y ha comenzado a escucharse con su ritmo eterno de poesía tradicional, de poesía popular. 

 Ver video:



Y finalmente  gracias a David Morello por cantar esas soleares que cantó a "palo seco", gracias a mis cantautores favoritos Rafa Mora y Moncho Otero por estar conmigo siempre y cantar como cantan y a Francisco Caro por su hermosa, muy hermosa, presentación. 

viernes, 26 de abril de 2013

El Argonauta (3º de 4) presentacion de Romancero flamencoi, cantan:Rafa Mora y Moncho Otero


3ª parte de la presentación de Romancero flamenco (www.eireneditorial.com ) en la que, además de leer yo algún poema de este romancero,  intervinieron los cantautores Rafa Mora y Moncho Otero. Como las dos partes anteriores, el video lo ha realizado El Argonauta, La librería de la música en Madrid (http://www.elargonauta.com) y más concretamente César a quien le agradezco su dedicación  y también, como no, a mis cantautores favoritos que se prestaron a intervenir para cantar algunos de los poemas (hechos canciones ya) que editaron en el CD "El río de los ojos", CD que editaron en su sello "Versos sobre el pentagrama" (http://www.versosobrelpentagrama.com), todo, con poemas míos musicalizados por ellos. 

Ver video:




Queridos amigos Rafa y Moncho: muchas gracias por todo.

viernes, 19 de abril de 2013

El Argonauta (2º de 4) Romancero flamenco: David Morello canta y Manuel lopez Azorín lee dos poemas.



 Parte (2ª de 4) de la presentación de Romancero flamenco (eireneditorial.com) Aquí, en este segundo video  elaborado por El Argonauta. La librería de la música en Madrid (http://www.elargonauta.com), leo los poemas "El cante" y "El baile" poemas de este libro. 

Ver el video:




Y también, las "Soleares del introito" de este Romancero,   que el poeta David Morello canta, "a palo seco" . Lo de David Morello surgió de pronto un mes antes cuando Francisco Caro y yo, tras una lectura de Rafael Soler en la que coincidimos, le provocamos para que en el día de la presentación en El Argonauta se atreviera a cantar unas soleares.

Le provoque, le animé, le pedí que cantara porque le había escuchado, en  una lectura suya,  cantar flamenco, lo hizo con uno de sus poemas y me pareció que lo hacía bastante bien (aunque él, por modestia, diga que no) 
Finalmente David Morello asistió a la presentación y  cantó estas "Soleares del introito" que podéis escuchar en el video

Yo se lo agradecí, y se lo agradezco. 

miércoles, 17 de abril de 2013

El Argonauta(1º de 4), Francisco Caro y el Romancero Flamenco de Manuel López Azorín




El Argonauta es la librería de la música en Madrid y allí presentamos el 20 de Marzo de 2013 mi poemario Romancero flamenco La presentación corrió a cargo del poeta Francisco Caro y El Argonauta elaboró este video y el siguiente texto: 

Esta es la 1ª parte del video por si os apetece verlo: 





Texto elaborado por El Argonauta para este video:
"Primera parte de la presentación que hicimos en El Argonauta (www.elargonauta.com), del libro Romancero flamenco escrito por el poeta Manuel López Azorín y publicado por Eirene Editorial (www.eireneditorial.com) En esta parte el también poeta Francisco Caro nos presenta al autor, sus características, sus pulsiones y nos ayuda a entender el porqué de un Romancero como el que presentamos." 
Gracias a la Librería El Argonauta.

Si queréis leer la presentación de Francisco Caro, hermosa presentación que le agradecí personalmente, agradecimiento que reitero en esta página. Aquí os la dejo:

Un poeta claro

(Presentación de Romancero Flamenco de Manuel López Azorín. 20 de marzo de 2013)

Francisco Caro


Si toda obra poética, según dicen, es la expresión de un paisaje, si todo hombre, según se ha escrito, es fundamentalmente un paisaje, no es difícil deducir que si ambos paisajes coinciden es que estamos hablando de un hombre y de una obra con el mismo nivel de autenticidad. La escritura es entonces una clara, fiel traslación de lo vivido, de lo sentido, del humano territorio que los sustenta  Digamos pronto que todo esto me acude cada vez que repaso, que releo, la obra de Manuel López Azorín. Obra y persona coinciden en el poeta. Manolo es un poeta claro, comprometido en su voz con el hombre, con ese horizonte de espuma que es el hombre. Intimo y rebelde, consciente de que su poesía no es sino un dialogo del hombre, uno siempre, consigo mismo, del hombre con los demás y la necesidad de que ese diálogo se establezca desde la misma claridad sencilla que posee un vaso de agua.

                              Manuel López Azorín y Francisco Caro leyendo su presentacíon
 (la fotos de Mari Carmen, su mujer)

Y me atrevo a lo del vaso de agua porque es una imagen de Claudio Rodríguez que me ha llegado a través suyo. No sería el poeta que es Manolo López Azorín si no hubiera gozado la amistad personal y el contacto poético con dos de los grandes. Con Claudio y con Pepe Hierro. De cuyo trato hizo inteligente aprendizaje, de cuyo trato supo lo que de trascendente y no trascendente tiene la poesía, de su enorme capacidad para transitar emociones, de la humildad con la que hay que recorrerla. Y del imperativo moral -para aquellos que la visitan- de respetarla, de vapulearla, de ponerse a su servicio. Eso, todos los sabemos, fue lo que hizo Manuel durante tantos años en su tertulias de Sanse y Alcobendas. Por eso entendimos su dolor cuando algo o alguien, sin entender nada, logró que el caudal dejara de fluir por un cauce tan bien abierto. Fue en aquellos años cuando yo lo conocí. Un periodo de reajuste físico, emocional y poético del que surgiría La ceniza y la espuma. Un libro muy parecido al paisaje de trigos que rebrotan con las lluvias de abril tras meses de sequía. Un paisaje de trigos que preguntan.




Después nació Sólo la luz alumbra, ese corpus poético con ansia retrospectiva, en donde los azules afectos, los imperfectos ojos y pretéritos, los ríos y babeles, el marasmo y el vértigo de amar, de que se nutren sus libros anteriores, se conciertan y aúnan para dar sentido a su última entrega, esa intención de desbrozar el camino a los jóvenes poetas, a librarlos de las trampas del oficio, de sus asperezas. Con la intención de Rilke, como un nuevo Boccaccio de Certaldo redivivo, se apresura a la cita con aquellos que siente la devoción de fijar el instante de la herida, esa indecible certeza que algunos convienen en llamar poesía. Ese fulgor que ilumina y salva. Así es Manuel, profesor y discípulo a un tiempo. Ese es el paisaje del que hablábamos. Paisaje donde ha crecido un nuevo árbol.

Un árbol que ahonda sus raíces, él mismo lo resuelve en un prólogo a las claras, en el recuerdo exacto de su padre. En el recuerdo de una época que halló refugio en el mismo lugar en que los humillados lo habían encontrado durante tanto tiempo. En el cante, en las coplas anónimas del cante. En la verdad y el dolor de los cantes del pueblo. Y quiso Manuel hacer de aquel hombre y aquel tiempo paisaje escrito. Así nos dice que nació Romancero flamenco. Ha 20 años. Un libro original en este momento de poesía bastarda en que vivimos, de poesía fusión, paradójica y suburbial, dicho sea con el mismo cariño con que lo dice Fernández Mallo. ¿O no es original utilizar la forma canónica del romance en estos tiempos que agotan? Tal vez Manolo recordase a su maestro Pepe Hierro cuando decía que es el ritmo, la cadencia quien convierte la información en persuasión, quien trama la identidad del poema. Porque ¿cómo contar y sentir el flamenco sin instalarse en su música natural? Romance y copla son aires octosilábicos, canción, son el compás intuitivo del pueblo. 


Sabe que el romance está hecho para ser declamado, proclamado. El romance busca en la oralidad su decisión de ser. Un romance es una ecuación sostenida por esa minúscula elegancia, ese detalle que llamamos asonancia. Eso también lo sabe el pueblo: no encontraréis un solo ripio en las coplas que nacen de él, de su intuición, de su amor y su dolor:

Mi madre me lo decía // y ella nunca me engañó:
el que le roba a los pobres // no tiene perdón de Dios.

Y el cante flamenco, que nace del vientre mismísimo de la intimidad, busca ser dicho, compartido, representado, gritado... No puede ni quiere ser goce solitario. Por eso mismo este Romancero 
Flamenco, que es a la vez un cancionero, no podía ni debía quedar oculto. Ha hecho bien el poeta en aventarlo. Tanto como generosa, y de buen ojo, la decisión de las gentes de Eirene Editorial en querer publicarlo. Es un escalón más en el esfuerzo de los creadores literarios por unirse a lo que nace del pueblo. Como en Augusto Ferrán (el amigo de Bécquer), como en Manuel Machado, como en Rafael Montesinos, el mayor premio para Manolo sería que alguna de las soleares que nos ofrece pasara al cante sin memoria de autor.



Entre el púbico asistente: el poeta Juan Ruiz de Torres, Marisa Calvo (viuda de Rafael Montesinos)
Lola de la Serna, mi mujer, Marian Hierro, Javier Rodríguez del Barrio y Belén, y los jóvenes poetas  álvaro Gómez,
Victor Sierra Matute, Sesi García, y David Morello.


Porque este Romancero Flamenco es también un cancionero, una propuesta de coplas. Tras cada romance aparecen de forma irremediable, bien para reforzar su contenido, bien como propuesta de alma flamenca, letras que piden ser cantadas, como muy bien ha observado Manuel Ríos Ruiz, así dice:

Risa y cante al mismo tiempo, // quejío que es siempre vida // con alegría y lamento.

Manolo sabe lo amplio y etéreo del flamenco y su mundo, por eso ha querido fijar su mirada en focos concretos, así el lector necesario encontrará pinceladas de su historia a lo largo del XVIII y XIX, de cuanto debe el flamenco a lo gitano, y de Camarón como su último mito; los ecos de sus diversos palos, la esencia de un cante que nace de la desolación más íntima, de la queja del llanto y hace de ello un signo de alegría, si no de júbilo. Sabrá el lector que el cante flamenco no siempre ha sido admitido en la Galería de Uffizi; que su origen marginal le ha procurado detractores, como se los ha procurado el hecho de que en un momento fuese asimilado con el ocio de los señoritos. Encontrará romances donde se cuenta la tabla de salvación, la cuerda de nudos, que Lorca y Falla le procuraron para que se alzara de las catacumbas. Federico, siempre Federico. Como hallará el paisaje de la guitarra y el baile, los dos hermanos del cante. Así dice

El cuerpo entregado al baile,
forma cuerpo en la madera
y allí repica la vida,
con un clamor que destella.
Se hace tan denso el silencio
cuando lo pies taconean,
cuando callan las guitarras,
cuando el cuerpo se cimbrea,
cuando las manos se baten
con el aire y aletean..  

Hay también un homenaje a la Seguiriya como cante fundamental, como símbolo del quejío, del desconsuelo, de la amargura que la humillación de siglos ha dejado por siempre en la garganta, como cuchillos clavados que hieren si se silencian, dicho con palabras de Manuel. Y que si me es permitido, el presentador dice aquí que éste es el romance que más le ha impresionado y que lo leído una, dos, más de tres veces en voz alta. Por que el romance está hecho, recuerden, para ser pregonado, para ser compartido con el yo machadiano que va siempre en nosotros. También con ese yo, enemigo necesario, que son los otros dicho en términos sartrianos.


Con todos, para todos está hecho este Romancero flamenco por uno de nuestros poetas más sabio y más claro. Un libro del que algunos lectores han dicho que es intemporal y hermoso, reivindicativo y noble, de íntimo desgarro, de lograda naturalidad. Con ellos estoy de acuerdo. Por eso  quiero que valga como final. Como lugar donde el paisaje encuentra su horizonte. Gracias Manuel López Azorín.  



Francisco Caro: 

manchego nacido en Piedrabuena (Ciudad Real), dice que llegó a la poesía como la primavera a Soria, tarde. Luego comprobó que es un mal endémico, actual,  en cualquier caso lamenta el tiempo que pasó sin escribir. En estos últimos años ha publicado Salvo de ti (Vitruvio 2006), Mientras la luz (Ciudad Real, 2007), Las sílabas de la noche (Valdepeñas, 2008), Lecciones de cosas (Zaragoza, 2008), Calygrafías (Gijón, 2010), Paisaje en tercera persona (Colección Literaria Universidad Popular. Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes, Madrid, 2010) Sus poemas han sido estimados  y reconocidos en diversos certámenes y, entre otros,  lleva consigo los premios Juan AlcaideCiudad de ZaragozaTomás MoralesAteneo JovellanosCiudad de Alcalá y Premio Nacional de Poesía José Hierro. Francisco Caro tiene un blog que yo considero importante y de interés para todos los que gusten de la poesía, del que os dejo enlace por si queréis entrar en él: Mientras la luz

lunes, 15 de abril de 2013


La revista Qué Leer (Nº 186,abril de 2013) 
trae una reseña del poeta y crítico Enrique Villagrasa sobre mi libro Romancero flamenco




Aquí podéis leerla si la ampliais. Con mi agradecimiento. 




Os dejo aquí uno de los romances de este libro titulado las manos, romance que, al parecer de los lectores, 
es uno de los más demandados.   Si los tres pilares importantes del flamenco son el cante, el toque y el baile, las manos me parecen a mi, también, un elemento fundamental en este arte ya que, con sus movimientos, son
capaces de  ofrecernos la dureza de la vida y su alegría, su consuelo.
Las manos

Bullen alegres las manos,
las manos, crispadas, tiemblan.
Son tensos sonidos sordos
de gemidos y protestas,
y suaves, dulces sonidos.
La sombra y la luz nos muestran.

A veces como palomas
que tiernamente zurean
o gavilanes, a veces,
que se alzan, miran, depredan.

Se abren las manos al aire
y cerrándose aletean.
Palomas y gavilanes.
¡Caras tiene la moneda!

Manos como testamentos
que afirman y que sentencian,
manos que al aire nos dicen
lo que la boca silencia. 
Manos que acarician tibias,
manos que, fuertes, golpean,
manos que cantan la vida,
manos que la vida entregan.

¡Toda la vida en las manos!

Manos que al moverse llevan
jazminez besando el aire
y cortando el viento...adelfas.

Manuel López Azorín

Del libro: Romancero flamenco