lunes, 29 de octubre de 2018

UN sueño hecho realidad Poemas de Manuel López Azorín





UN SUEÑO HECHO REALIDAD


 En 1999 el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes publicó un cuadernillo con el Romance de la fundacion del pueblo. Un romance que escribí en 1998 titulado Un sueño hecho realidad (Romance de la fundación de un pueblo llamado San Sebastián de los Reyes). Ese mismo años el compositor Jesús Vioque y yo hicimos, por encargo de alcaldía, el Himno de San Sebastián de los Reyes, un pasodoble que se estrenó en el T.A.M.(Teatro Adolfo Marsillach)  interpretado por la Banda de Música y cantado por la Coral de San Sebastián de los Reyes. También se leyó este Romance  por la poeta Carmina Casala y yo. El acto se celebró el 2 de mayo de 1998. Veinte años después , también en el TAM, para celebrar ese vigésimo cumpleaños volvió a interpretarse el Himno por la Banda de música y a cantarlo la Coral de Sanse, con la variante de que la lectura del Romance la hicimos el cronista del pueblo Santiago Izquierdo y yo.


UN SUEÑO HECHO REALIDAD




(Romance de la fundación de San

Sebastián de los Reyes en  1492)



Al nordeste de Madrid
–ya  el medievo desgajado
por la guadaña del tiempo
del cielo al suelo mirando–
las tierras, desde Alcobendas
a Torrejón de Velasco,
San Agustín, Fuente el Fresno,
Cobeña  y sus aledaños...
son de un principal del reino
señor de montes y campos,
de arroyos, ríos, dehesas
y mesnadas a su cargo.
Dueño y señor de horizontes
perdidos tras de los álamos,
los majuelos,encinares,
madroños, espinos, pájaros…
y dueño sin serlo, dueño,
de hombres y ajenos ganados.

Todo era oscuro aquel tiempo
de servidumbres y cambios
y la tierra –rica y dulce
como la miel para el amo-
era nido de vencejos
en las almas y en los prados
Así fue la Historia entonces
de nobles, reyes,vasallos:
reyes y nobles luchaban
por la conquista del mando
y la claroscura  sombra
en el pensamiento llano
con el saber detenido
en la quietud de los claustros.

Los góticos alcanzaban
los cielos iluminados
y las espadas, sangrantes,
por el poder... cercenaron.
En las aldeas andaban
a su menester vasallos
lejanos de los saberes
y de las luchas lejanos.
Eran siervos de la gleba
los hombres de los que hablo,
labriegos y ganaderos,
hombres honestos, honrados.

Servidores de un señor
noble, principal hidalgo,
que por orgulloso vieran
proceder como villano.
Se cuenta del caballero
–deudor de sedas y paños
y según dicen, también,
de corrupciones armado–
que ante el Concejo furiosos,
el pago le reclamaron.
Más orgullo que nobleza
debió tener el hidalgo
y escrito está que,por culpa
del principal, requisaron
vecinos a otros vecinos,
para el pago, su ganado.

Antes tales injusticias
y viendo su honor dañado
decidieron unos hombres
alejarse del hidalgo.
En el Ejido – no lejos –
junto a una ermita de un santo
levantaron sus cabañas
con retamas y carrasco.
El sueño de fundar pueblo
en todos se fue sembrando
y floreció la esperanza
como florecen los campos

Mas no queriendo aceptar
el principal de Velasco
ni sueños ni libertades
de aquellos, los sus vasallos,
azuzó el noble a vecinos
contra vecinos hermanos.
Pedro Rodríguez “el viejo”
–a quien todo requisaron –
junto con Martín García
y unos cuantos agraviados
hiciéronle frente al noble
con voluntad y con ánimo.
Mas, siendo como eran todos
Hombres de paz, acordaron
pedirle ayuda a quien puede
darles el sueño soñado.
 
Una cédula real
hubo bien encomendado
proteger  “los homes buenos”
bajo aquel real mandato.
      (Derechos de realengo
        sueño y libertad forjaron
        en un tiempo de intereses
        para mantener los rangos.)
El principal caballero,
noble señor, muy airado,
ordenó ir a su mesnada
para quemar a su paso
pertenencias y cabañas
y los hombres apresando.
Cansados, desasistidos
y con los sueños quebrados,
sabiendo que el mismo rey
–a Madrid encaminado –
iba a pasar por el puente
de  Viveros, le esperaron.
Le hablaron del caballero,
de su poder, sus agravios,
de sus cabañas quemadas,
de los hombres apresados...
Del realengo derecho
a la protección dictado
para los hombres de bien
del Monarca Soberano...
Le hablaron de sus pesares
y del sueño, tan soñado,
de fundar un nuevo pueblo
protegidos de su mano
y en el puente de Viveros
el mismo rey Don Fernando
-“por ser cosa buena e justa”-
permiso dio de fundarlo.
Ordenando el  rey al noble
libertades de inmediato,
y a la Villa de Madrid
y a su Concejo el cuidado,
partió dejando el aviso
de jamás importunarlos.

Ya se marchan los vencejos
del corazón y del árbol
y cantan los ruiseñores
en el alma, y por los prados.
Huyen los tiempos de sombra,
otros llegan  alumbrando.
renacen mirando al hombre
y se abren todos los claustros.
Gramática castellana
lleva Nebrija en las manos
y por Granada va el agua
de las acequias llorando.
Tras de la mar, otro mundo
y tras él  un nuevo canto
donde se mira Castilla
con los ojos entornados.

Bajo Madrid protegidos,
por Isabel y Fernando,
Pedro Rodríguez “el viejo”
y todos los que soñaron,
edificaron de nuevo
-junto a la ermita del santo-
sus cabañas de esperanza,
de retamas y carrasco.
Sucedió en mil cuatrocientos
y noventa y dos, por mayo.
Un nuevo pueblo nacía
-por voluntad de unos cuantos
hombres de temple y de paz
que libertades soñaron
y fue en el año siguiente
primer Concejo formado.

Era un catorce de enero
y aquel día celebraron
el sueño de hacer posible
aquel pueblo que soñaron.
Diéronle por nombre al pueblo:
San Sebastián  - el del santo -
y añadieron: de los Reyes,
por Isabel y Fernando.

Así fue como nació…
y así es como lo contamos.

Publicado  por el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes
20.000 cuadernillos que se distribuyeron entre los vecinos
Navidad de 1999
Manuel López Azorín

                             Nota del autor




El 2 de mayo de 1998 fue la Fecha de la lectura pública de este romance (Leido por la poeta Carmina Casala y el autor) y del estreno del Himno (Interpretado por la Coral de San Sebastián de los Reyes y dirigidos, en esta ocasión no por Fernando Terán, su director, sino por el autor de la música, Jesús Vioque)) en el Teatro Auditorio  “Adolfo Marsillach” de este pueblo ya, con vocación de ciudad, que es San Sebastián de los Reyes y que para todos los que vivimos en él y lo sentimos como nuestro, aunque en mi caso y en el de otros muchos sólo seamos “hijos adoptados”, recibe, desde hace muchos años ya, el apelativo coloquial, cariñoso y entrañable de “Sanse” .



La fecha de inicio de este romance fue en enero de 1998, antes hubo unos meses de documentación, a través del  Archivo municipal, gracias a la amable ayuda del archivero Santiago Izquierdo, que me hizo conocer documentos y los diferentes libros sobre la historia de “Sanse”. Santiago me proporcionó libros de Leopoldo Jimeno y de Laureano Montero, libros que leí con interés pues eran la crónica de este pueblo y de su historia a lo largo del tiempo.

Mi agradecimiento también para  “Doro”, cronista de San Sebastián de los Reyes, porque la lectura de su obra me hizo saber más de este lugar en el que vivo ya cerca de treinta años, aunque lo conozco por haber comenzado a visitarle desde mediados de los años sesenta. Entonces, junto con unos amigos, nos acercábamos a “Sanse” para disfrutar de sus fiestas y especialmente de sus “Encierros” (Conocidos entonces y y reconocidos ahora como un acontecimientos de prestigio y de buen hacer por todos)

La conclusión de este romance fue a finales de febrero del año 1998. La finalización del Himno  -la música- por parte de  Jesús Vioque, fue el  2 de marzo  de 1998. La letra de este Himno surge a través de este romance y se funde con la música de Vioque, definitivamente, durante el mes de marzo. Después, naturalmente, de trabajar ambos música y letra  y decidir que queríamos contar (Y cantar) y cómo lo queríamos ofrecer a San Sebastián de los Reyes.
                                               
 Manuel López Azorín 

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