Blog con información del poeta Manuel López Azorín: libros publicados, poemas, reseñas sobre sus libros y todo cuanto se relacione con su poesía.
viernes, 20 de febrero de 2015
"Amar es mi ejercicio" se publica en edición bilingüe español-árabe
Se publica en edición bilingüe el poemario Amar es mi ejercicio, de Manuel López Azorín, traducido al árabe por el Dr Jesús Riosalido.
El poemario Amar es mi ejercicio, de Manuel López Azorín (que fue Accésit del Premio Joaquín Benito de Lucas en 1997 y
publicado en primera edición en la Colección Melibea en Talavera de la Reina), en su momento fue traducido al árabe por el Embajador, poeta, narrador, dramaturgo y arabista Dr JESÚS RIOSALIDO y, ahora, la Fundación Al-Aissiya lo publica en edición bilingüe.
Un poemario que presenta al más popular de los héroes , Ulises, en una isla de la que no puede ni quiere salir. Presenta este poemario al más popular de los héroes aqueos totalmente desmitificado, en aras de una heroina que, de repente, trasciende su época y se sitúa familiar y cercana a estos tiempos. La Penélope del poemario se convierte en una mujer de ahora que abandona a su marido vive incorporada al mundo laboral y éste, convertido "en amo de casa" tiene que asumir roles que antes consideraba exclusivamente de mujeres y, sobre todo, ese cambio de papeles le desconcierta tanto que siente que sufre, en su interior, una gran derrota. Un poemario de igualdad entre hombre-mujer que coloca al protagonista en la su isla particular esperando el regreso de su "Penélope"(viajera como el lo fue), llorando su ausencia y deseando su regreso.
Os dejo estos poemas de Amar es mi ejercicio
Hacia la misma tierra
Te cansaste Penélope, tejiendo
de esperar y esperar y ser sumisa
y tu canto fue entonces
la canción de los héroes
con los mismos derechos a viajar,
a la vida, al amor,
al llanto y a la risa.
El héroe, enamorado,
supo entonces del llanto consumido
entre tanta madeja y tanto tiempo
y le costó trabajo y muchas lágrimas
acostumbrado a ser
otra rama del tronco de aquel árbol
que fuera sólo suyo.
Y te lloró al principio
de la misma manera, el mismo llanto,
para buscar después, tras de las lágrimas,
y gracias a ese canto inigualable,
un lugar justo al lado
en este viaje hacia la misma tierra.
Mi isla ya es la tuya
Llegaste un día a mi isla con tu canto
y floreció el deseo por el aire
y fue fruto melódico
y dulce su sabor -como ambrosía-
tu canción de caricias y de sueños.
Y descubrí el placer del sexo, el arte
de amor y ser amado
y la dulzura tierna y afectiva
de hallar el cielo y ver,
sentir la vida viva con tu canto.
Mi isla ya es la tuya
y no hay otra canción que la que entonas;
pero ahora está lejos
y aunque escuchan tu canto mis oídos,
no tengo hoy el calor entre mis dedos
del ardoroso cuerpo que reclamo
para sentir la gloria
La espera
Intento no asustarme
y mantenerte viva en tanto espero
y no resulta fácil pues el miedo
a veces me atenaza
y me hace ser un Robinsón sin Viernes
en el centro de un mar sin horizontes
y pido calma, calma
a mi pobre razón enajenada
que a veces siente miedo
y a veces esperanza
y abraza tu recuerdo solitaria
y se vuelve más loca y temerosa
en esta isla donde oyó el amor
y luego el más atroz de los silencios
cuando cesó su canto.
Intento no asustarme
pero no es nada fácil levantarse
y esperar, y esperar...
rodeado de ayer y de silencio.
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Manuel Lopez Azorn
lunes, 9 de febrero de 2015
"Giras" poema de Manuel López Azorín, musicalizado por Rafa Mora y Moncho Otero
Giras, poema de Manuel López Azorín,
musicalizado por Rafa Mora y Moncho Otero
Como de vez en cuando paseo por las redes.
Hoy encuentro este video y os lo traigo aquí
por si os apetece verlo y escucharlo.
Rafa Mora y Moncho Otero cantan Giras
acompañados por el compositor y cantante
Alejandro Martínez, en la Sala Clamores de Madrid.
Poema del libro: Libro del desconcierto.
Colección Melibea.Ayto de Talavera de la Reina, Toledo, 2001
Poema incluido en el disco CD El río de los ojos con la voz y la música de Rafa Mora y Moncho Otero
Giras
Cuánto me das Amor, cuánto me quitas.
Cómo
llegas y envuelves entre nubes
de
sueños, de ilusión y de perfumes
esa
esperanza que parece hundida.
Cuánto
me das Amor, cuánto me quitas.
Cómo
me llevas a las altas cumbres
y
luego, inexplicablemente, huyes…
y
caigo al negro abismo, negra sima.
Cuánto
me das Amor, cuanto me quitas.
Tú,
vas y vienes siempre a tu capricho.
Eres
Amo y Señor de voluntades.
Eres
la rueda que nos mueve. Giras
y
ofreces el peor de los castigos
o
das toda la miel de tus panales.Versos sobre el pentagrama
Si queréis pinchad en el enlace de arriba
y podréis saber más los poetas y los autores
del proyecto que no son otros que mis "cantapoetas" favoritos.
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Manuel López Azorín
jueves, 15 de enero de 2015
No hay valor absoluto, poema de manuel López Azorín cantado por Rafa Mora y Moncho Otero acompañados por Alejandro Martinez en el teclado
Viajando por estas redes que tanto me asombran, encuentro esta actuación de mis cantapoetas favo y las ritos, Rafa Mora y Moncho Otero, cantando en la Sala Clamores de Madrid y acompañado de Alejandro Martínez. Como siempre es un placer escuchar a esto jóvenes, me lo traigo a mi blog personal para guardarlo en él y disfrutar de ellos cuando me apetezca. A partir de ahora y en cuanto tenga un poco de tiempo libre, seguiré buscando cosas así y las subiré a este blog.
Vosotros, amigos, si queréis, podéis verlo y escucharlo.
Os dejo el poema escrito. Pertenece a mi libro Crónica de Babel que obtuvo el Premio Almedina 2002
NO HAY VALOR ABSOLUTO
La verdad:
relativa.
No hay valor absoluto en la certeza,
tampoco en la mentira, todo empieza
y acaba con la duda.
Pues quien esté seguro en esta vida,
quien,firme, se decida
a separar lo cierto de lo falso...
montará ese cadalso
donde todo fanático
aniquila caminos, crea pánico.
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Manuel López Azorín
sábado, 31 de mayo de 2014
Proyecto Eirene Editorial y "En esta Caracola" Un poema de Manuel López Azorín dedicado a Carmina Casala en la presentación de "Por dentro de la vida (Antología poética 1981-2013) que hemos publicado en la Colección de poesía de Eirene Editorial
1.-
PROYECTO
EIRENE EDITORIAL
(Colección de poesia)
(Colección de poesia)
Con la Colección de poesía de Eirene Editorial ( al igual que con las otras colecciones de narrativa ficción y no ficción, teatro e infantil y juvenil que tiene, aunque aquí solo me refiera a la colección de poesía), ponemos la ilusión de canalizar la búsqueda de autores y, cómo
no, de lectores como base para afianzar este proyecto editorial.
Un
proyecto editorial que resulta difícil
definir, pero que, desde luego, no es el de una empresa en la que el afán de beneficio pretenda ser
el fin o la razón de su existencia.
Es,
sencillamente, el resultado de un sueño, un sueño utópico si quieren, de un
grupo de personas que aman la literatura, que aman la poesía, y que pretenden fomentarla y difundirla
apostando, siempre, por aquella que nos ofrezca una puerta que se abra a la
esperanza.
Con
Eirene, el nombre de una diosa griega con su cornucopia de abundancia,
esperamos que sea símbolo de riqueza, pero de riqueza interior para colaboradores, autores y lectores de este
llamémosle sueño editorial cuya cabeza visible es Consuelo Altable.
Somos
conscientes de que este sueño es una utopía, pero hace muchos años un gran
escritor, dramaturgo, articulista, y poeta… me dijo que, algunas veces, las utopías comienzan a realizarse a partir
del momento en que las pensamos. Y yo lo creí y lo creo hoy más que nunca hoy como director de la Colección de poesía.
En
estos tiempos que corren sabemos que navegamos por un mar de tormentas tanto
sociales como económicas y en esas tormentas parece que se ha perdido la
brújula a nivel personal y colectivo. Navegamos embarrancándonos en la
indignación y el temor a una involución, el miedo a las pérdidas, a no
sobrevivir como soñamos, ni individual
ni colectivamente. Para defendernos hay que seguir adelante y tener la capacidad de soñar porque los sueños no nos los pueden quitar.
La apuesta de esta editorial con una línea de valores como la inocencia, en el sentido de bondad machadiana, la misericordia, la esperanza, la luz, el amor…e s lo que nos ha movido a soñar este proyecto Eirene.
La apuesta de esta editorial con una línea de valores como la inocencia, en el sentido de bondad machadiana, la misericordia, la esperanza, la luz, el amor…e s lo que nos ha movido a soñar este proyecto Eirene.


Dentro de la colección de poesía, que se inició con un libro mío: Romancero flamenco en diciembre de 2012, al pedirme que me hiciera cargo de la dirección de esta colección y tras muchas dudas al principio terminé aceptando en septiembre de 2013, Tras ocuparme de la dirección de esta Colección de poesía, hemos publicado ya los siguientes poemarios:
Unifamiliar (con vistas), del cantautor y poeta Moncho Otero,
Pensamientos de un eucariótico, de J. Álvaro Gómez
Fue en diciembre de 2013 y ahora en mayo de 2014 Por dentro de la vida (Antología poética 1981-2013), de Carmina Casala.
Todas las portadas de la Colección de poesía las realiza Gema L.M. Azorín , pintora Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid.
Eirene editorial se crea pensada para autores jóvenes por los que apostar, y pensada para autores conocidos y reconocidos a los que incorporar a nuestra colección. Una
colección que pretende libros bien hechos, bien cuidados, que atraigan a los
lectores porque dentro de esa Poesía que es una y diversa, sepan que
encontrarán calidad ya que buscamos, dentro de nuestra escasos recursos ir, paso
a paso, incorporando autores para cuidarlos con esmero (cuidar a los autores es, en nuestra opinión, cuidar a los lectores) para darles, a los lectores lo mejor que sepamos y podamos, a los jóvenes, la oportunidad de
publicar, y a los conocidos y reconocidos, lo que merecen: un homenaje a su
labor creativa.
2.-
POEMA EN ESTA CARACOLA
PARA CARMINA CASALA
2.-
POEMA EN ESTA CARACOLA
PARA CARMINA CASALA
Y
hablando de homenajes, quiero concluir ofreciendo nuestro homenaje a Carmina
Casala en esta noche de presentación por parte del poeta Francisco Caro que, entre otras muchas cosas, dice de esta antología Por dentro de la vida y de su autora Carmina Casala:
La poesía de Carmina está llena de vínculos umbilicales con el lector, al que nunca abandona. La autora no precisa al lector, como otros poetas, para que la interprete, sino para que camine muy junto a ella, converse y la acompañe mientras los días se suceden, suceden a su alrededor buscando certidumbres. Y todo porque busca la poesía para escribirse, es decir para saberse mientras escribe. No hay excesiva novedad en ello, muchos son los poetas que necesitan su yo, la intimidad más o menos velada del yo, poetas que no pueden ni desean escribir extrañados. Lo que se hace evidente a manos llenas en la lectura de esta antología Por dentro de la vida, es la potencia y la autenticidad con la que este camino se manifiesta. Desde el primer verso: Me declaro mujer... con que abre su obra. Verso motor de cuanto viene luego. No hay instante de lectura, poema ni libro de los siete que la componen, en que el lector pueda escapar de la afirmación.Yo soy la mujer, vuelve a repetir al comenzar Lava de labios.
Mujer, mujer en cada verso, Carmina escribe con serena elegancia. Carmina escribe desde la esquisitez del gesto. Carmina se escribe desde la más tierna contundencia. No busquen en su obra el incendio de las formas, siempre contenidas, excaven, eso sí en la tensión y el coraje de los versos que sostienen su decir. Carmina escribe cuando sus ojos, que han salido en busca de otros ojos, encuentran. Encuentran y tiemblan. Y se asombran. Y cantan o lamentan. A veces cantan y lamentan a la vez. Cómo no hacerlo del amor y su fugacidad, de la soledad y su terca voluntad de permanencia. Cómo no hacerlo en los himnos amorosos de Lava de labios, cómo no en los cantos elegíacos de Octubre sin raíz, a mi juicio, las dos entregas que cimentan el edificio de su obra.
Permitanme ahora dos textos de cita, como alfa y omega, testimonios. Este de Lava de labios: Vamos amor, sube a mi vuelo. / Tengo tus alas desplegando mi risa./ Pondremos nuestras bocas en la boca del mundo.../ que es pequeña la tierra / para tanta esperanza acumulada. Y este de Octubre sin raíz: Duerme ya mi amor. / Descansa./ La batalla fue dura / y larga / y la perdimos.
Francisco Caro
Termino leyendo el poema sobre la Antología Por dentro de la vida, (y sobre la portada), y dedicado a Carmina Casala con este poema escrito por mí para la ocasión.
![]() |
| Francisco Caro |
"Lo de hoy, el júbilo de hoy, la alegría que
supone esta amplia y vital antología que presentamos, no viene a otra cosa sino
a dar testimonio necesario de aquellos instantes creadores. El tráfago de la
vida poética madrileña, que parece devorarnos, se resistía a dejar en la
penumbra una voz, que por motivos que solo ella conoce, y dirá si lo desea,
lleva años callada. Ha sido precisa una comunión generosa de voluntades: la de
Eirene editorial, la de Manuel López Azorín, la de la propia autora, para
satisfacernos. Aquí está este Por dentro de la vida, título que
podría ser Por dentro de mi vida. Y no porque el libro se detenga en
circunstancias concretas de su vida, sino porque tras su lectura minuciosa, la conjunción
de armonías entre obra y autora hace a ambas más coherentes.
El libro viene precedido de un prólogo de Elvira Daudet, que suscribo, y
que por su valor y rigor debería haber evitado estas palabras mías. Su lectura
ilumina. Y viene epilogado por una addenda, pequeña muestra de textos que ha
provocado la obra de nuestra poeta en firmas prestigiosas. Entre ambas partes,
una centena exacta de poemas escogidos de los siete libros editados. (...)La poesía de Carmina está llena de vínculos umbilicales con el lector, al que nunca abandona. La autora no precisa al lector, como otros poetas, para que la interprete, sino para que camine muy junto a ella, converse y la acompañe mientras los días se suceden, suceden a su alrededor buscando certidumbres. Y todo porque busca la poesía para escribirse, es decir para saberse mientras escribe. No hay excesiva novedad en ello, muchos son los poetas que necesitan su yo, la intimidad más o menos velada del yo, poetas que no pueden ni desean escribir extrañados. Lo que se hace evidente a manos llenas en la lectura de esta antología Por dentro de la vida, es la potencia y la autenticidad con la que este camino se manifiesta. Desde el primer verso: Me declaro mujer... con que abre su obra. Verso motor de cuanto viene luego. No hay instante de lectura, poema ni libro de los siete que la componen, en que el lector pueda escapar de la afirmación.Yo soy la mujer, vuelve a repetir al comenzar Lava de labios.
| Carmina Casala |
Mujer, mujer en cada verso, Carmina escribe con serena elegancia. Carmina escribe desde la esquisitez del gesto. Carmina se escribe desde la más tierna contundencia. No busquen en su obra el incendio de las formas, siempre contenidas, excaven, eso sí en la tensión y el coraje de los versos que sostienen su decir. Carmina escribe cuando sus ojos, que han salido en busca de otros ojos, encuentran. Encuentran y tiemblan. Y se asombran. Y cantan o lamentan. A veces cantan y lamentan a la vez. Cómo no hacerlo del amor y su fugacidad, de la soledad y su terca voluntad de permanencia. Cómo no hacerlo en los himnos amorosos de Lava de labios, cómo no en los cantos elegíacos de Octubre sin raíz, a mi juicio, las dos entregas que cimentan el edificio de su obra.
Permitanme ahora dos textos de cita, como alfa y omega, testimonios. Este de Lava de labios: Vamos amor, sube a mi vuelo. / Tengo tus alas desplegando mi risa./ Pondremos nuestras bocas en la boca del mundo.../ que es pequeña la tierra / para tanta esperanza acumulada. Y este de Octubre sin raíz: Duerme ya mi amor. / Descansa./ La batalla fue dura / y larga / y la perdimos.
Francisco Caro
Termino leyendo el poema sobre la Antología Por dentro de la vida, (y sobre la portada), y dedicado a Carmina Casala con este poema escrito por mí para la ocasión.
En esta caracola
A Carmina Casala
Por esta
caracola que se eleva
sobre toda la
base de su origen,
esa cimentación
que consolida
la casa que la habita
adornada de
modos y de formas…
va la vida por
dentro.
Herencia
recibida
con ademanes,
gestos, acciones y caricias,
pedagogía del
amor al alba
en esta
caracola, que guarda su secreto
y muestra sus
heridas al yodo y al olvido…
Por esta
caracola,
siempre, digo,
va la vida por dentro.
a iniciar la
aventura del camino,
la más
emocionante,
aquella que
conforma el interior
y la mirada
libre.
Bajo esta
caracola
se quedan los
cimientos de la casa más suya,
la que se edificaba día a día,
la que llevó
hasta el mar “la pleamar del cosmos”
y se quedó a
vivir, siempre por dentro,
en esta caracola
que simboliza el
agua, el aire, el fuego,
el barro que es
amor
y le da “brío
aliento” “como ráfaga al mar”.
Y en ella se oye
el mundo,
con música que
canta amor… y llora
y nuevamente
amor suena en su música.
En esta caracola
se oye el mar de
sus ojos, “los que vieron la luz
en un abril de
sueños y de espera”,
los que visten
su cuerpo de ilusiones,
los que cuentan
estrellas
y creen “en las
manos que se encuentran”.
En esta
caracola,
esa que un día
inició la aventura de ser,
creció por
dentro y fuera y, ya crecida,
“preñó la
soledad de ritos invisibles”,
va la vida por
dentro.
Por esta
caracola va su voz
en el amor
prendida
y canta entre
las páginas que guardan su palabra,
por dentro de la
vida, en esta caracola.
Manuel López
Azorín
22 de mayo de 2014 En la presentación de la Antología poética
1981-2013 titulada
POR DENTRO DE LA VIDA (Eirene Editorial,2014)
de Carmina Casala
martes, 18 de febrero de 2014
Manuel López Azorín. Poema "Camarón" (Elegía homenaje) con Nacho Martín a la guitarra
Manuel López Azorín. Del libro Romancero flamenco editado por Eirene Editorial: Poema "Camarón I y Camarón II"
(Elegía homenaje) con Nacho Martín a la guitarra
Ver video
CAMARÓN I
Para ti,
para los tuyos,
para
todo el que lo sienta,
un
romancero flamenco.
Una
historia y una queja
para
un sol rubio, andaluz,
El Camarón, por más señas.
Por
un cante, por un pueblo,
por
un hombre que nos deja
como
nos dejaron tantos
antes
de que éste naciera.
Aunque
aquí no se los nombra
andan
por este poema
que
quiere ser homenaje
de
lego amante que vuelca,
más
que saber, corazón
para
las voces flamencas.
Una
leyenda sin tiempo
por
Andalucía vuela.
Pueblo
que viven su cante
sin
límites ni barreras.
CAMARÓN II
¡Ay
rubio sol andaluz,
te
llevó la noche negra!
Envidiosa
de tu voz
quiso
quedarse con ella.
¡Ay
rubio sol andaluz
que
en Cádiz doró la arena
por
la playa, por el monte,
las
calles… y las tabernas.
¡Ay!
Roja piel de la tarde
que
fue sangre y que navega,
universal,
por los mares,
esclarecida
y serena.
¡Ay!
Murmullo de los vientos
que
por la garganta quiebran
soleares,
martinetes,
siguiriyas,
peteneras...
cantes
nuevos, cantes viejos
que
gimen, lloran, protestan,
y
son un clamor de rabias
y
la ternura más tierna.
La
voz enredada al aire.
El
aire lleno de cuerdas.
Cantes
viejos, cantes puros,
cantes
que, nuevos, intentan
mezclar,
fundir, dar al viento
por
la voz, toda la esencia
del
más hermoso flamenco
que
desde el alma naciera.
La
voz enredada al aire,
el
aire lleno de cuerdas.
Ayer
y mañana juntos
por
la garganta resuenan.
Al
rubio sol andaluz
–gitano para más señas–
le
ha roto el pecho la noche
y
llora el alba, y se queja:
–¿Quién me alegrará los días
si la noche se lo queda?
Sin el calor de su voz,
decidme ¿Quién me despierta?
El
aire callado viene
y
con lágrimas me deja
besos
de amargo silencio,
rocío
de llanto y pena.
–¿Quién se montará en mi grupa?
(Me
dice mientras se queja)
¿Qué cantes irán conmigo
si la noche se lo lleva?
Enmudece
la mañana
y
las guitarras se quejan,
se
queja el alba, y el aire,
payos,
gitanos se quejan.
El
rubio sol andaluz
–que raptó la noche negra–
ya
no se enreda en el aire,
ni
al aire su voz se entrega.
¡Silencio!
Murió un gitano
y
no un gitano cualquiera,
el
gitano con más duende
entre
las voces flamencas.
Defensor
del Cante jondo,
renovador
de una escuela
con
la pureza del cante
en
la raíz de su tierra.
¡Silencio!
Calló un gitano
y
no un gitano cualquiera.
José
Monge Cruz su nombre,
El
Camarón
por más señas.
Un
rubio sol andaluz
que
hizo la tierra flamenca.
Dos siguiriyas y una soleá por Camarón
José
Monge Cruz,
Camarón
de la Isla.
Todos
los ríos a los mares llevan
una
siguiriya.
Se fue
el Camarón,
se fue
antes del alba
y en
los llantos de los ríos se forman
mares
de guitarras.
Cuánta
pena va por dentro.
Qué
fatiguita vivir
para
morirse tan nuevo.
Manuel López Azorín
Del libro Romancero flamenco (Eirene Editorial. Madrid, 2012)
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Manuel Lopez Azorín Poema "Camarón"
viernes, 3 de enero de 2014
Manuel López Azorín. Poema "Los defensores del cante" con Nacho Martín a la guitarra.
Manuel López Azorín: Poema "Los defensores del cante" con Nacho Martín a la guitarra.
Ver video
Los defensores del cante
Defensores
de los cantes
y
la guitarra flamenca:
los
críticos, estudiosos,
los
músicos, los poetas...
junto
al pueblo que lo canta
porque
lo lleva en las venas.
Los
que han sentido en el pecho,
el
alma, por dentro y fuera,
el
grito de todo un pueblo
y,
con el pueblo, su esencia.
Manuel
Torres y “Demófilo”
–el padre de los poetas
Antonio y Manuel Machado,
Olmo de España, y adelfa–
Don Manuel y Federico:
la
música y el poema.
Tienen
su sitio en la Historia
de
los cantes de su tierra.
Lo
popular y lo culto
llevan
por la misma senda.
Coplas por soleares de los defensores del cante
Defensores
de una raza,
de un
cante y un sentimiento,
por un
pueblo se levantan.
La
culta música abraza
con
Falla el cante flamenco
y lo
potencia en Granada.
Hay una
cultura llana
que
tiene un sitio en el pueblo
y nadie
debe olvidarla.
Manuel López Azorin
Del libro Romancero flamenco (Eirene Editorial. Madrid, 2012)
jueves, 26 de diciembre de 2013
Reseña sobre "Romancero flamenco" de Manuel López Azorín, escrita por Manuel Cortijo Rodríguez para la Tertulia "Eduardo Alonso"
(Presentación
de Romancero
Flamenco, de Manuel López Azorín, tertulia literaria
“Eduardo Alonso”. 17 de diciembre de
2013)
(Nota: Todas las fotografias fueron realizadas por Carlos García Sánchez)
Presentación de Manuel Cortijo Rodríguez
Un racimo de luz
De izquierda a derecha, Manuel Cortijo Rodríguez, Manuel López Azorín y Nicolás del Hierro
La
ciencia y la cultura españolas tienen no pocos débitos contraídos con el
filólogo, historiador, folclorista y tanto más don Ramón Menéndez Pidal, que vivió a partir de los diez años en
Albacete, donde inició la Segunda Enseñanza en un Instituto de la capital cuchillera,
que luego prosiguió en Burgos y Oviedo. Entre las grandes conquistas en las que
participó y de las que se ha beneficiado y enriquecido la literatura española,
destaca la recuperación del Romancero, considerado por don Ramón en su libro Flor
nueva de romances viejos (1928),
como un producto meramente medieval,
cuyos primeros pasos inicia en 1900, aprovechando su viaje de novios. A partir
de este primer atisbo devocional del género, comienza a ajustar sus estudios, diseña
su motivada pretensión, los trayectos a recorrer en sus investigaciones,
comenzando a recoger innumerables romances por tierras de Castilla la Vieja y
los primeros frutos deseados de distintos archivos consultados, del boca a boca
que mantuvo con las gentes de otras regiones españolas y de sus viajes por
distintos países hispanoamericanos. De toda esta cosecha instrumental, empiezan
a resplandecer maravillas ignoradas que
escondía el Romancero tradicional español, incluso allende
los mares.
El Romancero, tan honrado y alentado
por el Renacimiento, tuvo su continuidad, sabido es, en los grandes poetas de los siglos XVI y
XVII, como Góngora, Lope de Vega y Quevedo, sus máximos
exponentes. Pero ¿qué ocurre con el Romancero en el siglo XVIII? Ahondando por ahí dentro en la
historia de nuestra literatura dieciochesca, sabemos que la poesía neoclásica
trató temas históricos, costumbristas, satíricos y pastoriles, siendo sus formas
habituales las odas, epístolas y elegías. Del romance como composición poética, en la
documentación consultada encuentro citado al poeta extremeño Bartolomé José Gallardo, como autor de
un romance con estribillo, manteniendo la rima asonante en los pares, del que
transcribo sus cuatro primeros versos:
¿A qué puertas y ventanas
clavar con tanto rigor,
si de par en par abiertas
tengo las del corazón?
Si tal fue la situación, al principal poeta neoclásico
español Juan Meléndez Valdés, se le
reconocen en su producción lírica,
además de la oda anacreóntica, el epigrama o la poesía de circunstancias y los romancillos
heptasílabos, una de las estrofas favoritas del poeta. Recordemos también que
escribió, conservando la oda como estructura métrica, entre otros grupos de
poemas, sus Variaciones sobre un romance de
Góngora.
Viene
resultando particularmente obvio que en los romances permanece una parte
esencial de la historia de España, de las aspiraciones, vivencias de un tiempo
reconocible por medio del sentir tradicional de sus pueblos. Estos poemas épico-líricos,
de mayor o menor extensión, cuyos orígenes tienen su punto de partida en los
antiguos cantares de gesta, se han ido heredando de generación en generación,
como si se tratara de un cierto aire de
familia, de un parentesco personalizado, entendido como proyección operativa
en la identificación de las raíces congéneres. Resulta innegable que los
romances se fueron sosteniendo en la propia solidez de sus cimientos, pues fue
tanta su aceptación como género entroncado con la poesía heroica, que en seguida se tradicionalizaron en el
siglo XV y así perduran florecidos hasta nuestros días.
Y
de ese aire de familia que decíamos llega
a nuestras manos este Romancero flamenco(EireneEditorial), que tiene mucho
-por no decir todo- de homenaje; este libro
que es, a su vez, un canto de esperanza por el Flamenco, entonado desde el apasionamiento
y la claridad poética, porque Manuel
López Azorín, su autor, es un poeta que participa del fulgor abarcante de
la claridad, un poeta claro, como
leemos en las palabras empapadas en luz sin término que dejó escritas Francisco Caro en la hermosa introducción
previa que hiciera de este mismo título, con motivo de su presentación en la librería de la música El Argonauta el pasado mes de marzo.
No
es que Manolo, haya bebido de las
fuentes familiares más próximas (excepción
hecha de la devoción al recuerdo de la imagen paterna, que el poeta nos deja
escrita en sus fervorosas Notas preliminares, puestas al principio del libro)
las aguas primerizas y los fervores confesados que nos llegan del siglo XVIII,
que acredita la aparición del Flamenco, como soporte donde se afirma
la música y la danza que señala la cultura andaluza. Lo que ocurre es que el poeta, probadamente, lleva
grabado a fuego en su sangre y en su alma el cante flamenco, que tutela y
establece la sustancia seminal de sus propios sentimientos, como él mismo observa en una de las soleares de
las que se sirve para el introito: “Sé que el canto es como un eco/ y cuando
grita la voz/ resuenan los sentimientos”. La relación existente en este
formidable libro entre el Romancero, como género que
singulariza y define en gran medida la
cultura hispana y el Flamenco, cuyas historias aparecen
enlazadas fuertemente, viene determinada, por una parte tendente a prolongar y
honrar el recuerdo más entrañablemente familiar de su padre, como inceptor identificable
y originario de esta obra, y por otra, para izar un ensimismado ejercicio de
empatía afectiva, hacia quienes (mujeres y hombres gitanos o payos, que tanto
da), flamencos puristas o no, se atrevieron a lanzar al aire la queja o el quejío y clamar frente a la injusticia, la
represalia, la humillación, el desprecio… tal como lo leemos en el apunte
introductorio señalado. En consecuencia, el poeta, se adhiere a su vocación y por
medio de la virtud poética, viene a dar al lector noticias muy sentidas de una
personalísima declaración de amor al arte flamenco, forjada con toda maestría y
probidad en algunas de las distintas
formas rítmicas (palos) más popularizadas, como veremos más adelante. Claro,
pero considérese que, al mismo tiempo, el
poeta expresa inequívocamente su oposición, su condena más enérgica, su
pretendida denuncia que dirige hacia los detractores y corrompidos de todos los tiempos que el Flamenco tuvo, a esos que
quisieron y aún quieren menospreciarlo, abolirlo y, lo que resulta
especialmente grave, silenciarlo, porque, en todo caso, nunca han bebido lo más puro de sus aguas
clarísimas.
Este
Romancero
flamenco que presentamos hoy, se deja sentir en la totalidad de los
poemas incluidos en libro en versos octosílabos de asonancia monorrima, que
no monorrítmicos, a través de los cuales
el poeta da cumplida cuenta de su pericia constructiva, poniendo al servicio de
ésta muchas de las variedades y tipos rítmicos que ofrece este metro. Todos los
romances se suplementan con algunas de las variedades del cante flamenco,
conocidas como palos. Así nos encontramos la presencia de soleares acabadísimas,
que hubiese celebrado como suyas el mismo Rafael Montesinos, aquel poeta que prolongó la escuela sevillana,
nuestro también en tanto como fuimos, que dijo de la estrofa: La soleá es trágica por naturaleza y nace
lamentándose, incluso en el requiebro... La contundencia de sus tres versos obliga a decir más en menos espacio,
algo que es muy valioso en cualquier tipo de poema”. Sirva ésta de Rafael como ejemplo: “Déjame dormir la
siesta,/ contigo, amor, en tu cama;/ contigo, aunque no la duerma”. Y siguiriyas
perfectas de composición, obtenidas de igual troquel que aquéllas de la emoción
amorosa que su padre le brindaba a Manolo,
cuando la infancia iba fruteciendo bajo el sol de su casa en Moratalla. Valga
la siguiente como muestra: “Como degollada/ se expande en el aire./ Terrible es
el grito. Un escalofrío/ recorre la sangre”.
El Flamenco para nuestro poeta es mucho
más que un contagio sentimental, la manifestación de un estilo asociado a la
etnia gitana, un estado anímico de
resonancias colectivas subyacente en el alma, donde la música, la danza y la letra cantada, constituyen los
aderezos dominadores de su razón de ser; es mucho más que un sentir en un tiempo
sin borrar, o una entonación parecida a cualquier
melancolía evocativa, que tuvo cabecera y asilo en el pueblo andaluz, como
dijimos más arriba.
El cante flamenco para López Azorín es una forma de resonancia
interior, algo que sólo puede decir el sentimiento. Así, desde esa convicción
emotiva, le vemos avecinarse con la
memoria común de aquella progenie de cantaores flamencos, Silverio Franconetti, Gaché, Juan Breva, El Camarón, que se nos fueron ya, y que ahora, en estas
páginas, se prolonga y se alza el sol de su recuerdo: el recuerdo de aquéllos
que no pueden morir porque aún les oímos, porque se nos ha quedado varada la vibración sonora de sus voces en nuestros
corazones oyentes para siempre. Pero esto no es por una simple cuestión de los
sonidos, sino porque nunca podrán irse del todo “Los que han sentido en el pecho,/ el alma,
por dentro y fuera,/ el grito de todo un pueblo/ y, con el pueblo, su esencia”.
Vuelve con Federico García Lorca, uno de sus mentores poéticos más
oferentes, siempre próximo, con toda su franqueza, su voz poética nutrida de emoción,
redimida en la luz, como una lamentación personal, sobrada de fervor confesional
hacia la figura inefable del poeta granadino: ¡Ay Federico! que fuiste,/ ¡Ay
Federico, qué pena!/ en la fuente de las lágrimas,/ llanto de sangre en tu
tierra”. Acogiéndose por pura semejanza
a Lorca, en un elogio incontestable a su recuerdo, se apoya en el zumbón poder de la soleá: “Soleá por Federico./
Llanto de rabia y de pena/ en un doloroso grito”. Pero el poder interior está en el alma, y es preciso sacarlo
sin mermas que lo debiliten en tiempos de escasez y crisis del entusiasmo
humano “Para hacerle frente al hambre/
que produce el abandono…/ se saca el alma en el cante”.
Ningún protagonista principal físico e
imprescindible, aplicable a los moldes del cante flamenco, se queda sin su sitio aquí en
estos romances, que favorecerán nuevos
impulsos creativos de la composición en generaciones venideras. Así establece
el poeta la unidad de clima y tono que define la grandeza de este libro, que ha venido a encender en llama viva una
alentada pasión amorosa por el Romancero, como el más antiguo
género literario conocido que califica nuestra cultura hispana, tan
consistentemente unido al Flamenco, según se dijo antes. Aquí
el cante, el baile, las manos, los siguiriyeros, la siguiriya, nos dejan para
siempre encendida la luz de su verdad. Y sobre todo esto, que no parece poco, el empeño de un poeta afortunado, Manolo López Azorín, poeta solidario,
propio, honesto y modélico donde los haya, que nos regala en su Romancero
flamenco quizá uno de los latidos más intensos de sus éxitos creativos, que viene a prolongar una obra
poética considerable en productividad y entregas, fructífera en
reconocimientos, de la que mucho se ha opinado en multitud de foros culturales y
escrito por algunos de los críticos más aventajados en revistas de creación, diarios y páginas de
opinión. Eso sin contar lo mucho que aún está por venir. Y nosotros deberíamos
entablar muchísimo más sobre la poesía luminosa de Manolo, bien lograda en este libro, pero como bien se comprenderá
esto no se ajusta al espacio y al tiempo de
lo que García Lorca
denominaba como protocolo convencional.
| Manuel López Azorín y Nicolás del Hierro |
Por eso nosotros, desbordados y
conmovidos por tanto sentimiento liberador del hombre, tanta verdad y claridad poética,
consistencia de estilo inconfundible que nos llevan arriba, hasta las cumbres del arrebato y la emoción,
nos vamos a quedar, nos quedamos a vivir en el alma de López Azorín, que nos deja a las puertas de la inmortalidad
interior, en el arrojamiento empático del
poeta con el cante flamenco, sus cultivadores y defensores más significativos, que ya es en este hermoso
libro referente obligado e imperecedero. Nos quedamos con la luminosa carga de
este racimo de luz arromanzada que ratifica y enaltece a Manolo como un poeta necesario, y constituye una de las ganancias simbólicas
más deslumbrantes que nos ha regalado su estilística, su poesía durativa. Nos
vamos a quedar en ese alto misterio de la elevación poética, que nos aproxima
-en común- y nos invita a ponderar el cante flamenco en su justa medida, con la
fuerza real de la soleá que cierra este libro que ha permanecido cinco lustros
arrumbado, pero que nos llega con todo su verdor benéfico de clarividencia, en su
originaria depuración formal, para decir a los que oyen con las capacidades de
los corazones grandes: “Flamenco, cante flamenco:/ forma de sentir de un
pueblo/ para no morir por dentro”.
Manuel Cortijo Rodríguez:
Manuel Cortijo Rodríguez:
Manuel Cortijo Rodríguez (La Roda, Albacete, 1950), que se dio a conocer como poeta en los años setenta, siempre me ha parecido (además de un buen poeta que nunca se decidió a publicar en forma de libro y sí lo ha hecho con poemas sueltos publicados en revistas y también ha sido incluido en varias antologías) un buen poeta, un gran lector y, cuando ejerce la crítica literaria, un acertado crítico.
Manuel Cortijo Rodríguez es poeta. Lo dice muy bien en su Wetsite oficial otro poeta José María González Ortega: Muchas personas sensibles quisieran ser poetas; otras lo son porque no les queda más remedio: están destinadas... como Manuel Cortijo.Lo es en poemarios, recitales, conferencias, ensayos... Dirige la Tertulia Literaria “Eduardo Alonso” (fundada en 1979), de la Asociación Cultural Peña de Albacete en Madrid, cuyos actos realizan en la Casa de Castilla-La Mancha.
La poesía de Manuel Cortijo Rodríguez es de íntima reflexión y está hecha con una arquitectura formal de clara y difícil sencillez, una sencillez que nos provoca la emoción en cualquiera de sus poemas. el año pasado publicó Memoria de lo usado (Diputación de Albacete, 2012).
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